Archivo para febrero 2007

Preocupante anuncio gubernamental

febrero 16, 2007

La coca industrial
Una adquisición de alto riesgo

Por Leyda Briceño de Febres*, tomado de Cadena Global-El Mundo

Caracas, febrero 2007.- El hoy presidente de Bolivia, Evo Morales, conocido en su campaña electoral como el líder de los cocaleros viene –como es natural– esforzándose por lograr el retiro de la planta de coca (materia prima de la cocaína), de la lista 1 de la Convención Única de Estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas.
Es en este mismo contexto cuando el gobierno de nuestra República Bolivariana de Venezuela ha informado su intención solidaria de adquirir a Bolivia una gran parte de su producción industrial de hoja de coca, miles de toneladas de preparado para infusiones y harina, con fines alimenticios o medicinales, y ser distribuida supuestamente por la red Mercal y en los operativos de mercados populares de calle.
Para algunos entendidos en administración de justicia y legislación antidrogas esto se traduce en que la “compra de coca a Bolivia implica una especie o suerte de legalización indirecta de la hoja”.
Lo sensible del asunto y sus implicaciones remiten a examinar tres importantes aspectos y consideraciones que todos debemos tener en cuenta, un tanto diferentes a las de naturaleza normativa y legal, planteadas desde una perspectiva también distinta a la de la confrontación política gobierno-oposición e izquierdas y derechas.

1.- Procesamiento y elaboración de dudas
El procesamiento de la hoja de coca para elaborar alimentos o medicinas genera muchas dudas, e igualmente la compra, distribución, promoción y consumo indiscriminado de sus subproductos.
Y no me refiero a la sospecha de narcocomplacencia, sino al desestímulo de la erradicación o sustitución de cultivos peligrosos para la salud pública mundial, y más aún a la propagación de dichos cultivos cuyas drogas derivadas al comercializarse socavan la estabilidad, independencia, seguridad y paz de las naciones.
Surge la duda de que la Oficina Nacional Antidrogas y sus autoridades sean capaces de controlar el gran volumen de coca procesada que se importará; aparece la duda de que el consumo de estos productos tenga efectos secundarios nocivos para la salud del venezolano; y asoma la muy grave duda de que la harina pueda convertirse en el otro adictivo, corruptivo y destructivo polvo blanco, como por arte de magia.

2.- Solidaridad versus seguridad
La solidaridad, aún entre naciones hermanas, así como el estímulo de la conveniente complementariedad, no pueden estar en ningún caso por encima de la preservación de la seguridad nacional. Hay muchas otras formas de ayudar a Bolivia y a nuestros hermanos bolivianos, que mudar su más significativo problema a nuestro propio suelo y territorio.
Nunca hemos sido un país productor de sustancias estupefacientes y psicotrópicas, tampoco zona de exagerado consumo aunque el mismo ha venido aumentando en forma considerable, a lo sumo se nos ha utilizado como puente o país de tránsito de cargamentos.
Nadie, y menos las personas con sensibilidad social en funciones de estado, deben olvidar que el narcotráfico penetra y desarrolla su estructura a partir de oportunidades mínimas y que es un delito de lesa humanidad, que afecta la seguridad, la economía y la salud, además que destruye por igual a pueblos y gobiernos sin importar sus ideologías.

Leyda B. de Febres, autora del alerta.

Leyda B. de Febres, autora del importante alerta publicado.

3.- Cultura saludable y por la vida
El Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas de Perú, país que también produce la planta, ha hecho advertencias de que el valor alimenticio de la coca es prácticamente nulo, y otras fuentes internacionales han puesto en entredicho sus bondades medicinales; los subproductos de la coca mitigan la sensación de hambre y la fatiga, lo cual no es del todo beneficioso para la salud. Mientras que desde Bolivia, estudiosos como el médico Franklin Alcaraz, del Centro Latinoamericano de Investigación Científica, advierten que “todos los productos que se industrializarán en Bolivia son productos potenciales de donde se podrá extraer cocaína” ¿Es eso cierto? ¿Deja la ingesta de alimentos o medicinas con el componente coca trazas detectables en sangre y orina? ¿Cuál es el beneficio de involucrarnos en lo que puede convertirse en una pesadilla?
Cuando en el largo plazo se han evaluado las políticas antidrogas, se ha determinado que los escenarios restrictivos limitan el abuso y fomentan el desarrollo de programas de educación, prevención y tratamiento.
La tendencia de las sociedades en general es de avanzar hacia una cultura de la vida sana. Más allá de los conocidos programas para la correcta utilización del tiempo libre –frecuentemente implementados como recurso para prevenir el tráfico y consumo de drogas entre los jóvenes–, la mayoría de los pueblos y gobiernos de las naciones, en forma tanto premeditada como espontánea, han venido dando mayor importancia a una alimentación adecuada, al cuidado y protección de la naturaleza, a las prácticas deportivas, a la medicina preventiva, en fin a una completa preservación de la salud. Cada vez se conquistan más espacios donde no es permitido fumar y se incrementan los esfuerzos y campañas contra el alcoholismo.
En cuestiones de alto riesgo la sabiduría popular aconseja: “Ante la duda abstente”. Para tan delicada materia, es prudente considerar esta difundida e inteligente expresión del soberano.

(*) La autora es Magister Scientiarum en Seguridad y Defensa Nacional
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