Pedro J. Torres: Índice cintura-cadera puede determinar el riesgo cardiológico

Para diagnosticar lo que se define como “síndrome metabólico”, el Índice Cintura Cadera (I.C.C.) es un método útil y simple que sirve de ayuda, dentro de una obesidad central”, refieren especialistas consultados, comentó el presidente y vocero de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres. En conversación con El Clarín (Argentina), la profesional de la salud Gabriela Tortolo enseñó a calcularlo.

Artes escénicas son herramienta clave en promover la conservación de la salud. Pedro J. Torres junto a Isabella Rossellini.

Artes escénicas son herramienta clave en promover la conservación de la salud. Pedro J. Torres junto a Isabella Rossellini.

Hay muchas formas de definir a la obesidad y el sobrepeso. La más común es la que realizan los médicos clínicos y nutricionistas en su consultorio, mediante un círculo medidor del Índice de Masa Corporal (I.M.C.), que correlaciona peso con estatura. Menos conocido, pero más completo, es el Índice Cintura Cadera (I.C.C). “Las caderas no mienten”.

El I.C.C. nos da una valoración para diagnosticar el síndrome metabólico, conformado por la obesidad, la diabetes tipo II, la hipertensión arterial y las dislipemias (trastornos en el colesterol). Según la Organización Mundial de la Salud, este síndrome “es el principal factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares, cuyo resultado es una mortalidad precoz o disminución de expectativa de vida”.

Por todo esto, es obligatorio tratar a la obesidad como una enfermedad y dejar de verla como un rasgo estético. La doctora Gabriela Tortolo, es especialista en obesidad y síndrome metabólico de La Posada del Qenti, y está convencida de eso. Clarín hizo preguntas y obtuvo respuestas esclarecedoras. A continuación la entrevista aludida:

¿El I.C.C. es el mejor método para medir la obesidad y el sobrepeso?

El Índice Cintura Cadera es el único método que hoy puede darnos un patrón de riesgo cardiológico dentro de una obesidad central. No es mejor ni peor, pero sí el único (dentro de los más simples) para incluir a una persona con un I.C.C. alterado dentro de obesidad/sobrepeso.

¿Se puede medir en casa o hay que hacerlo en un consultorio?

El I.C.C. se calcula con un centímetro (cinta métrica) en lo que denominamos la zona debajo de la cintura y por arriba de las caderas (lo que sobresale de los pantalones y ropa interior). No se incluyen las caderas como parámetro, se denomina cintura-cadera justamente porque se toma en esa zona. Lo puede realizar cualquiera que cuente con una cinta métrica confiable.

¿Cuáles son los valores de referencia?

Son diferentes para los hombres y para las mujeres.

En los varones:

* Menos de 93 cm. de cintura: fuera de riesgo cardiovascular.

* De 94 a 102 cm. de cintura: riesgo cardiológico aumentado.

* Más de  102 cm. de cintura: riesgo cardiológico sustancialmente aumentado.

En las mujeres:

* Menos de 79 cm. de cintura: fuera de riesgo cardiovascular.

* De 80 a 88 cm. de cintura: riesgo cardiológico aumentado.

* Más de 88 cm. de cintura: riesgo cardiológico sustancialmente aumentado.

A simple vista, ¿las mujeres que tienen caderas anchas deben preocuparse? ¿Cuánto es normal y cuánto es excesivo?

Las personas que tienen solamente caderas y muslos anchos, pero torso y cintura pequeñas, tienen obesidad ginoide (conocida como “forma de pera”). Es otro tipo de obesidad que, salvo que esté combinada con la obesidad central, no conlleva a trastornos como sí lo hace la obesidad central. Cuando hablamos de caderas, no existe una medida normal. Solo se trata con cierta actividad física específica y tratamientos estéticos, para que la persona logre una aceptación de sus formas físicas.

Para eliminar los kilos de más, muchas personas intentan seguir dietas caseras o “mágicas” que las llevan (una y otra vez) a la frustración. Contra todo esto, ¿cómo sería el tratamiento serio y efectivo para combatir la obesidad?

El tratamiento debería ser multi e interdisciplinario. Con manejo estricto en el control de la elección de los alimentos, así como de su cocción, el uso de azúcares poco y nada refinados, el uso de harinas integrales en panificación, pastas y masas. Y, por supuesto, sin agregado de sal con sodio. Debe haber un control nutricional personalizado y, de ser posible, un seguimiento clínico y obesológico. El paciente debería tener la contención psicológica necesaria y de manejo de estrés, con apoyo de fisioterapeutas y profesionales de educación física. Todo tiene que ser manejado en forma individual.

“La otra parte fundamental, es el combate de la vida sedentaria, caminar, involucrarnos y participar más en las prácticas deportivas, en la realización de ejercicio físico cotidianamente, que es por igual una efectiva herramienta para mantener el peso y las buenas condiciones, ayudando a procesar el consumo de calorías”, recuerda Pedro J. Torres, en nombre de la Fundación Torres-Picón, que trabaja activamente en prevenir la obesidad infantil. Entrevistas o reportajes como el citado, publicado por El Clarín, sirven de ayuda y ofrecen valiosa orientación.

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