Pedro J. Torres: Detener la obesidad puede relacionarse seriamente con un pez gordo y ciego

Científicos genetistas de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, han hallado que una peculiar especie de pez de México, el Astyanax mexicanus, que vive en cuevas, podría según un nuevo estudio científico frenar la obesidad humana; estudian el gen mutante que posee. Así lo comenta el presidente de la Fundación Torres-Picón, la cual se enfoca en prevención de la obesidad infantil.

Pedro J. Torres subraya que la ONU, por medio de la OMS, viene advirtiendo sobre el grave riesgo epidemiológico que representa la obesidad.

Pedro J. Torres subraya que la ONU, por medio de la OMS, viene advirtiendo sobre el grave riesgo epidemiológico que representa la obesidad.

La obesidad en general y la infantil son problemas globales “de mucho peso” que es necesario combatir y estar al tanto de cuanto viene explicando la Organización Mundial de la Salud, apunta Pedro J. Torres.

Torres agrega, que la ciencia no para de analizar desde perspectivas diferentes y con la participación de variadas disciplinas de especialistas, qué se puede hacer para detener esta epidemia del siglo veintiuno.

Científicos han hallado que una peculiar especie de pez mexicano tiene mutado el gen MC4R —responsable de la obesidad heredada—, al igual que las personas. Se trata de un pez gordo que es capaz de sobrevivir varios meses sin comida, cuyo metabolismo está ralentizado.

Con este estudio se espera encontrar una forma para que los humanos puedan resistir al impulso de comer y beber cosas dulces y grasas todo el tiempo.

El “Astyanax mexicanus” se ha adaptado a los ciclos anuales de hambre y presenta mutaciones en el gen MC4R, el mismo que está mutado en ciertas personas obesas con apetitos insaciables, según revela un nuevo estudio dirigido por genetistas de la escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos.

Los resultados, publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences, revelan más acerca de cómo los vertebrados evolucionaron para tener diferentes metabolismos entre sí y podrían ayudar a comprender la relación entre la obesidad y las enfermedades humanas.

“Todos sabemos que las personas tienen diferentes metabolismos que llevan a que aumenten de peso con diferentes cantidades de comida”, señala el autor principal del estudio, Clifford Tabin, profesor de Genética y director del Departamento de Genética de la Escuela de Salud de Harvard (HMS, por sus siglas en inglés).

“El trabajo con estos peces de cueva nos da un ejemplo en un entorno natural de por qué y cómo han evolucionado los metabolismos para ser diferentes. Algunos de los mecanismos que vemos en los peces pueden tener implicaciones para el metabolismo humano y la salud humana”, ha explicado el profesor Tabin.

Los peces analizados viven en cuevas oscuras y aisladas en el noreste de México. En los cientos de miles de años desde que fueron separados de sus primos que viven en la superficie, se han adaptado a su ambiente hostil de varias maneras: perdiendo gradualmente sus ojos y su pigmentación ante la ausencia de luz y volviéndose resistentes a la inanición ante la escasez de comida.

Este pez de cueva aguanta meses sin sustento mediante el almacenamiento de grandes cantidades de grasa, la cual va quemando lentamente.

“Estos peces son muy, muy gordos, mucho más gordos que los peces de superficie. Y a pesar de que están activos, su metabolismo es más lento”, explica Nicolas Rohner, investigador postdoctoral en el laboratorio de Tabin.

Rohner, co-primer autor, y Ariel Aspiras, estudiante graduado, observaron en los experimentos de laboratorio que después de dos meses sin comida, estos peces perdieron la mitad de peso que las poblaciones de la superficie. Después de tres meses, el pez de las cavernas estaba “totalmente bien”, mientras que los peces de la superficie empezaron a morir. “Creemos que estos peces pueden ir mucho más lejos, debido a sus inmensas reservas de grasa”, afirma Rohner.

En las personas, las mutaciones del gen MC4R —incluyendo una que es idéntica en algunos de estos peces de cuevas— son la causa más común de obesidad heredada a causa de un solo gen. Los humanos como especie eran, en términos relativos, “muy gordos” en el pasado.

“Entender cómo estos peces se convierten en gordos podría eventualmente ayudarnos a entender cómo lo hicimos los humanos”. Ahora los investigadores, están buscando mutaciones adicionales en los peces, lo que podría a su vez ayudar a identificar el comportamiento de otros genes que influyen en el metabolismo y la obesidad de los humanos.

Más sobre la investigación puede verse en: http://www.20minutos.es/noticia/2513297/0/genes-pez-ciego/clave/obesidad-humana/#xtor=AD-15&xts=467263

Para Pedro J. Torres (http://pedrojtorres.com/), presidente de la Fundación Torres-Picón, será de la mayor importancia hacer seguimiento y estar atentos al trabajo así como a los nuevos resultados de este grupo de hombres de ciencia, encaminados a desentrañar y revelar datos que pueden impactar el modo como luchamos en contra de la obesidad y cómo debe tratarse desde las ciencias médicas, de ahora en lo adelante.

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