Pedro J. Torres: La depresión y la obesidad con frecuencia van juntas

El equilibrio entre el peso corporal, aspecto físico y salud emocional determina nuestro bienestar general y disposición a cumplir con éxito nuestras metas, objetivos y propósitos de vida” comenta el vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, enfocada en la tarea de prevenir la obesidad infantil e interactuar con los ámbitos de la cultura y las artes. El organismo humano es un todo integrado, cuyas funciones psicobiológicas están íntimamente relacionadas y actúan en perfecta armonía, de tal manera que, cuando alguna de ellas se trastorna es inevitable que las demás también se alteren. Las hormonas igualmente tienen mucho que ver.

Pedro J. Torres promueve que desde el arte y la cultura se respalde el bienestar humano.

Pedro J. Torres promueve que desde el arte y la cultura se respalde el bienestar humano.

Ejemplo de esto, agrega Torres, es la relación entre obesidad-depresión. En el Congreso Americano de Psiquiatría, realizado en mayo pasado en los Estados Unidos, el investigador J. Licinio justificó la necesidad de profundizar estudios sobre el nexo existente entre estas dos enfermedades, basándose para ello en cinco razones:

1) Frecuentemente una misma persona presenta ambos trastornos al mismo tiempo.

2) Los estudios epidemiológicos indican que la obesidad produce depresión y, también al revés, la depresión, ocasiona obesidad.

3) Los medicamentos antidepresivos alteran el metabolismo y estimulan el aumento de peso.

4) Ambas patologías suelen tener como detonante común el estrés prolongado.

5) El alto costo económico que representa para el paciente, la familia y los servicios de salud.

Cabe destacar la importancia de algunas hormonas que intervienen en el sistema nervioso e influyen en la depresión y en la obesidad. Una de ellas es la leptina (de leptos, delgado), hormona que se produce en los adipocitos, las células del tejido graso, la cual tiene dos acciones: actúa sobre el estado de ánimo y además regula el apetito y la termogénesis, es decir, el proceso por el cual se quema la grasa corporal; explican los especialistas.

En condiciones fisiológicas normales,  si aumenta la grasa en el organismo, paralelamente se incrementa la producción de leptina, que actúa sobre el hipotálamo, aminora el apetito y aumenta el metabolismo. Es la “hormona antiobesidad” y su acción se ejerce en receptores específicos del cerebro. Además, tiene efectos tranquilizantes y antidepresivos, por lo cual juega un papel importante para mantener un buen estado de ánimo.

Tomando esto en cuenta, la lógica indica que si al aumentar la grasa corporal se produce más leptina, las personas con sobrepeso y, por tanto con abundante hormona circulando, no deberían tener hambre y reducirían la ingesta de alimentos. Pero tal cosa no sucede, debido a la existencia de una anomalía llamada “resistencia a la leptina”, que consiste en que los receptores correspondientes a esta hormona carecen de sensibilidad para reconocerla y, por lo tanto, es como si no estuviera presente. Esto significa que puede haber gran cantidad de leptina pero su función está muy atenuada, razón por la cual las personas obesas comen en exceso sin tener sensación de saciedad. El mismo resultado sucede con el estado de ánimo, ya que por las mismas razones tampoco se producen sus efectos antidepresivos y tranquilizantes sino que por el contrario puede, incluso, inducir manifestaciones opuestas, es decir, angustia y depresión.

A todo esto hay que añadir la presencia de otras hormonas, los glucocorticoides, elevadas en la depresión y que también producen aumento de peso. Y por si fuera poco, los frecuentes trastornos del sueño nocturno, comunes en pacientes obesos y deprimidos,  producen el aumento de otra hormona llamada grelina, la cual estimula el apetito.

Muchas de estas aseveraciones las ha hecho responsablemente el doctor Norberto Abdala, psiconeuroendocrinólogo, profesor titular de psiquiatría de la USAL, y han sido divulgadas por la prensa digital y las agencias de noticias.

El vocero y presidente de la Fundación Torres-Picón estima constructivo y de ayuda estar al tanto de los avances de la ciencia en cuanto al estudio de la obesidad y de los factores que la estimulan o provocan. “La obesidad mantiene hoy la característica de ser una epidemia global, así lo ha denunciado la Organización Mundial de la Salud (OMS), e involucra altos costos tanto en pérdida de vidas como en tratamientos. Por ello la prevención es clave”, refiere Pedro J. Torres.

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