Archivo para marzo 2018

En la cima del Ávila: el renacer del Hotel Humboldt de Caracas

marzo 26, 2018

Luego de un poco más de 60 años desde su inauguración, el Hotel Humboldt, un capricho del dictador Marcos Pérez Jiménez que materializó el arquitecto Tomás José Sanabria, vuelve a ser noticia desde el punto de vista de su habilitación y funcionamiento. El cilindro de varios pisos ubicado a más de 2.000 metros de altura, en la cima del cerro El Ávila, sufrió los vaivenes de los cambios de gobierno y de administración en su estructura. Ahora, al fin, pasa por una restauración que lo reconcilia con el diseño original

Tomado de la Revista CLIMAX  Autora: Emily Avendaño

Tomás Sanabria instruyó a su sucesor sin saberlo. Nadie vislumbraba entonces que Gregory Vertullo, el último de sus asistentes, sería el responsable de ser el albacea de su legado y de restaurar el Hotel Humboldt no solamente para ponerlo a funcionar sino para recuperar sus características originales, modificadas por sucesivas clausuras y reaperturas. Ahora, el custodio de Caracas, gracias a estos trabajos, vuelve a tener las entrañas llenas de luz mientras espera su reinauguración en 2018, según promesa presidencial.

El Humboldt es generoso en la amplitud de sus espacios y firme en la curvatura de sus techos abovedados, gracias a esta rehabilitación. Nada se hizo sin seguir los lineamientos de Sanabria: los que aplicó en 1956 –cuando lo construyeron en 199 días– y los que legó después, al revisar su obra. Así pues se restituyó la entrada principal, que había sido movida a la fachada suroeste y, como valor agregado, el complejo tiene ahora allí un acceso peatonal.

Cuando se fundó el lugar, se entraba en los funiculares, pero gracias a la tecnología con la que ahora funcionan los teleféricos, el sitio pudo ser reacondicionado y se aprovecha la planta baja. El visitante se hallará en un salón cuyos pisos negros siguen la lúdica que utilizó Sanabria en las áreas principales. Con puertas dobles, para que le sirvan de esclusa a la neblina que insistentemente trata de colarse entre los cristales, rampa para las personas con discapacidad y ascensor. Encima de la estación de nuevo se lee Humboldt, ya no están las estrellas que habían sustituido a las letras en alguna de las reaperturas de otrora.

Sin embargo, eso no hace que Loly Sanabria, diseñadora industrial e hija del arquitecto, deje de insistir: “Es absolutamente indispensable, sino urgente, el teleférico desde el área pública, o primera estación, hasta aquí. No puedo ir a un hotel de esas estrellas pidiendo permiso”. Lo dice en alusión a los tarantines y ventas de comida que se despliegan a lo largo de los 680 metros que separan la estación Ávila del teleférico de la isla en la que se enclava el hotel.

“Si el desencofrado fue perfecto –exponía Sanabria, el padre– allí está la mano de Dios, sino tengo que revisar en qué me equivoqué”, en ese escrutinio constante el arquitecto entregó otra instrucción; esta tenía que ver con la fachada. Esa que se mandó a construir en Italia, con ventanas diseñadas por él y que eran basculantes a la vez que subían y bajaban. Calzar los cristales en la estructura fue un trabajo de filigrana, pero la junta del hierro y el aluminio dio lugar a un par galvánico y la corrosión obligó a desmontarla y hacerla de nuevo. Ahora el perfil del Humboldt es un poco más gris, aunque conserva idénticas dimensiones y el machihembrado del aluminio sea el mismo. “Papá lo avisó hace 30 años, mandó cartas a todo el mundo, pero nadie lo escuchó. Por eso Gregory ya estaba advertido”, indica Loly.

A las afueras, desde donde se impone la estructura, se recuperó parte del paisajismo original propuesto por el brasileño Roberto Burle Marx –el mismo que diseñó el Parque del Este– finalizando los años 50, junto con Fernando Tábora y John Stoddart. La oficina de este último puso de su parte. Cada planta en las áreas exteriores tiene una razón de ser, hubo que mandar a retirar más de 70 pinos que obstruían la visual, y en el suelo y los bancos se dibujan círculos que dan continuidad a la sinuosidad del edificio principal.

Por dentro

Así como es todo luz, el Humboldt también es todo vistas, aunque algunas hayan estado cubiertas durante años. Es el caso del bar, que desde 1966 tuvo los vidrios pintados de negro y las paredes cubiertas de madera. Ya no.

La luz que pasa por esos cristales permite ver el suelo de piedra ardosia verde, y las columnas forradas en mecate, como le gustaba a Sanabria porque pensaba que eso les daba carácter, aún si se iban tiznando con el roce y los años. Esa misma luz resalta un mural, al fondo, de Abel Vallmitjana. Las piezas de este artista que adornan las áreas sociales del Humboldt hubo que restaurarlas, trabajo a cargo de Fernando de Tovar Pantin.

“Abel era distinto a otros artistas de la época porque él era el artesano de su obra. Para dar brillo utilizaba pequeños recortes de bronce que iba recogiendo del piso”, explica Loly durante un recorrido.

Gregory interviene. Enumera con precisión de relojero todos los desbarajustes que hicieron que el edificio perdiera su concepto original. El mural de Vallmitjana fue cubierto con barniz, que se oxida y le dio un tono amarillento; el comedor principal fue segmentado en salones temáticos –Alemán, Inglés, Francés. De regreso al bar, que también se usó como lobby en otro momento, especifica que la barra fue demolida y convertida en jardinera y las escaleras se utilizaron como depósito.

Un milagro salvó un par de tesoros en la Boîte, el salón de fiestas contiguo. En la tarima reposan un par de pianos: un Bösendorfer de origen vienés llevado al hotel en 1957 y un Kawai japonés que está allí desde 1972. Ese es el recinto con la pista giratoria. Allí también Sanabria actuó llevado por una especie de presagio. Quería que ese lugar fuera un casino, pero Marcos Pérez Jiménez –quien mandó a construir el hotel– no lo permitió. No obstante, el arquitecto puso un doble piso donde estarían las conexiones de luz y sonido, por si acaso, que ahora sirvió para instalar el cableado de datos. Este salón se piensa como una de las áreas que puede producir ingresos adicionales al hotel, como una sala de conferencias o un salón para conciertos, con su pista de baile giratoria y de altura variable.

El techo encima de la pista alude a las divisiones del edificio del Banco Central de Venezuela, el que le mereció a Sanabria el Premio Nacional de Arquitectura. Loly y Gregory acompañan el trayecto con el libro Hotel Humboldt. Un milagro en El Ávila, que les permite demostrar, utilizando fotos de la época, que todo se ha hecho como Sanabria lo premeditó.

Monumental y no para todos

Hay un par de estancias que abisman: el comedor principal –con capacidad para 150 comensales– y el salón principal. En ambas el techo se disputa el protagonismo con el paisaje exterior.

En el comedor, las lámparas remiten a platillos voladores. También fueron diseño del arquitecto, pero la purga de los últimos años hizo que se perdieran. Hubo que mandarlas a hacer de nuevo con un artesano de la Candelaria. Mientras, en el área principal cientos de paneles de madera dibujan rectángulos de distinto tamaño en el techo. Allí hay un balcón tan amplio como la recepción, vista privilegiada a Caracas.

En ninguna de esas dos áreas hay paredes que asfixien, al contrario: todo se abre hacia la montaña. No podía ser de otra manera. Tomás Sanabria nunca emprendía un proyecto sin conocer el sitio en el que se ubicaría. Su clima, a qué olía, cómo se sentía, qué pasaba cuando llovía, y el comportamiento de la gente a distintas horas del día.

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Deslumbra también la sala de lectura, dividida por estructuras metálicas que sostienen la placa colgante del techo, lo que permitió que en la Boîte no se pusieran columnas. La escultura de unas gaviotas –que aluden al mar– es el detalle principal. La pieza es de Abel Vallmitjana, y también hubo que rehacerla porque fue desmontada hace más de 35 años y la pared en la que se encontraba cubierta por capas y capas de pintura.

Si bien se respetó lo pasado, el edificio también se adaptó para responder a las exigencias arquitectónicas en el siglo XXI. Se instaló un ascensor para personas con discapacidad que sirve a las áreas comunes, el comedor de los niños ahora es un área para desayuno, habrá una tienda en el lobby, así como una farmacia y una sala de atención, además de una oficina para centralizar la seguridad del recinto.

La piscina –la primera temperada que hubo en el país– también fue restaurada. En esa área comparten terreno el gimnasio, la sauna y el cuarto de masajes. Mientras que en las habitaciones –distribuidas en 14 pisos, cinco por cada uno– se modernizaron los baños. Encima de todo, a 59,5 metros de altura, funcionará el bar mirador (en total el hotel tiene 19 pisos).

Las 70 habitaciones, que ya están listas, serán para jefes de Estado y delegaciones internacionales o estarán destinadas a eventos específicos como convenciones o bodas, según declaró el exministro de Turismo Andrés Izarra en 2013, cuando apenas estaba comenzando la restauración. En 2017, el Gobierno informó que se han invertido más de 30.000 millones de bolívares en la restauración; y el presidente Nicolás Maduro afirmó: “El Hotel Humboldt va ser el primer hotel siete estrellas de Venezuela”.

Edith Gómez, vicepresidenta de la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, ente a cargo de coordinar los trabajos, adscrito al Despacho de la Presidencia, echa al vuelo una cifra: una noche en el Humboldt podría costar no menos de 1.000 dólares.

La organización llegó hace un par de años para coordinar la gestión de todas las oficinas públicas que intervienen en la restauración. También se encargaron de los muros de contención y de las áreas de servicio exteriores del edificio.

La última lección

“Hablar con los estudiantes lo siento como una obligación que me da gran satisfacción, porque es hablar con el futuro”, auguraba Sanabria en un texto escrito en octubre de 2008 –dos meses antes de su muerte.

No podía saber que a partir de 2012 ese joven que lo buscó mientras cursaba la Maestría en Conservación y Restauración de Monumentos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) aplicaría lo conversado, e incluso más, en aras de devolverle al Humboldt el esplendor que una sucesión de malas administraciones le arrebató. Loly Sanabria las tiene enumeradas: el Consejo Nacional de Hotelería y Turismo (Conahotu), la cadena hotelera Sheraton, el Instituto Nacional de Capacitación y Educación (Ince), la Inversora Turística de Caracas (Ávila Mágica), a la que la hija del arquitecto gusta llamar “Ávila Trágica”.

Vertullo coordina el Proyecto de Intervención Restaurativa del Conjunto Arquitectónico y Paisajístico Warairarepano, que en su primera etapa consiste en el rescate del hotel. Antes colaboró con Sanabria en sus tesis, una de ellas la del Pico El Ávila que buscaba involucrar al poblado de Galipán en el desarrollo del Teleférico Caracas –como se conoció en sus inicios– y del Conjunto Humboldt.

Nada se hizo sin seguir los lineamientos de Sanabria: los que aplicó en 1956 –cuando lo construyeron en 199 días– y los que legó después, al revisar su obra

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Loly enfatiza que el proyecto debe abordarse desde un punto de vista integral, completar el proyecto del Ávila y rescatar la caminería que conduce al hotel, eliminando los tarantines y atendiendo los deslizamientos producidos por malos trabajos de ingeniería para ensancharla: “Lo que atrae de este sitio es lo bucólico, lo suave, lo dulce, lo natural. Desde hace 60 años a ese bulevar, que en principio era una ruta de servicio para traer el material de construcción se le fue agregando algo. Y ese es un espacio que no debe ser consolidado, sino recuperado como un sitio para la contemplación”. A fin de cuentas, como decía su padre: “La arquitectura sin diseño urbano no existe”.

A lo alto, el Humboldt se espabila con sus bordes de cobre. El edificio que corona la capital espera que 2018, por fin, sea el año de su reapertura.

 

Nota de la redacción de Chequeando Ideas: Extraordinario reportaje sobre una de las más importantes obras arquitectónicas de la capital de Venezuela. No ocultamos nuestra admiración por el Hotel Humboldt ni nuestro reconocimiento por el buen trabajo periodístico de Emily Avendaño, para la Revista CLIMAX.
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Duelo cultural internacional: Fallece el gran músico, director y promotor venezolano José Antonio Abreu

marzo 25, 2018

El también economista, hombre público, gerente y visionario cultural murió a la edad de 79 años en Caracas. La Fundación Torres-Picón se une al duelo que embarga a los venezolanos por tan lamentable pérdida, especialmente acompaña en su pesar a sus familiares, discípulos y en general a todo el Sistema Nacional de Orquestas  Sinfónicas y Coros Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela. Ahora hay orquestas juveniles basadas en El Sistema en más de setenta países, publicó el The New York Times

Fallece fundador de El Sistema - Chequeando Ideas

Maestro José Antonio Abreu.

El fundador del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, José Antonio Abreu, falleció el sábado 24 de marzo de 2018 a la edad de 79 años.

El reconocido músico venezolano se caracterizó siempre por tener como ideal y propósito: democratizar la música clásica.

Fue economista, hombre público, gerente cultural y fiel creyente del poder que tenía la música para transformar a las personas. Se destacó por su ejecución en el piano, el clavecín, la dirección y la docencia.

Abreu concibió y desarrollo la gran creación de su vida, conocida hoy como El Sistema (Sistema Nacional de Orquestas  Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela): un proyecto social, porque se trata de aplicar la música al desarrollo del hombre, y por supuesto nacional, porque aspira a que todo el país participe de él, solía explicar.

Hoy en día el Sistema de Coros y Orquestas atiende y está conformado por más de 500 mil jóvenes que buscan en Venezuela seguir los pasos del Maestro Abreu, considerado por muchos, más allá de las fronteras patrias, como el gran gestor de un modelo de educación musical a seguir, capaz de transformar vidas. Este modelo y propuesta ha sido replicada en ciudades como Boston, Los Ángeles, Nueva York, Londres, Milán, Roma, Oslo, Toulousse y Ámsterdam.

Abreu innovó la enseñanza musical en el mundo y la planteó como herramienta para el buen desarrollo social.

En febrero de 2016, hace dos años, quedó asentado que el  Sistema de Orquestas genera inclusión social y cultura de paz, según un estudio presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La investigación, realizada desde marzo hasta noviembre de 2015, fue publicada en el primer “Cuaderno de Desarrollo Humano del PNUD”.

“Este cuaderno es el resultado de la investigación liderada por PNUD Venezuela, en articulación con la Fundación Musical Simón Bolívar, para analizar el modelo pedagógico implementado por el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, mejor conocido como El Sistema”, indicó el PNUD en un comunicado, por esos días.

El documento “se fundamentó en el estudio de la aplicabilidad del paradigma del Desarrollo Humano en las prácticas de El Sistema, y en su repercusión en la creación de una cultura de paz”.

Declaración de la Fundación Torres Picón

Pedro J. Torres: Estimamos que es una sensible pérdida para el movimiento cultural internacional así como para la música clásica, especialmente para las instituciones o academias que la fomentan y la nutren en todos los continentes.

Pedro J. Torres, en su condición de portavoz y presidente de la Fundación Torres-Picón, expresó que la institución que dirige “se une al duelo que embarga a todos los venezolanos por tan lamentable pérdida, especialmente a sus familiares, discípulos y a los integrantes del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas y Coros Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela. Estimamos sin exagerar, que es una sensible pérdida para el movimiento cultural internacional y en especial para la música clásica y las academias que la fomentan y la nutren en todos los continentes”.

Testimonios relevantes

Simon Rattle

Filarmónica de Berlín (Director)

“El maestro Abreu ha dedicado su vida a cambiar la vida de generaciones de jóvenes a través de la música y del Sistema. Gracias a su influencia, más y más gente joven de todo el mundo puede beneficiarse del poder de la música para llegar a todos y lograr un cambio. Trabajar con estos jóvenes músicos es un privilegio y un gran placer y le hace a uno poner los pies en la tierra”.

Claudio Abbado  

Director de orquesta

“Abreu le ha dado vida a un Sistema musical con el que los jóvenes pueden estar a salvo de los peligros de la calle, de la criminalidad, de la droga. Les ofrece la oportunidad de hacer cultura de manera gratuita, esto, finalmente, quiere decir que tendrán la oportunidad de construirse una vida mejor”.

Padre Rafael Baquedano     

Sacerdote jesuita

“José Antonio Abreu brilla de una manera discreta, por su inteligencia y humanismo. (…). Su trabajo en el Sistema demuestra que es un creador de ideales y un hacedor de sueños que parecían utopías. En cada una de las presentaciones que he disfrutado de las orquestas del Sistema he sentido una invitación a soñar por mi país”.

María Teresa Castillo

Fallecida fundadora del Ateneo de Caracas

“José Antonio Abreu es uno de los hombres más extraordinarios de Venezuela. No conozco a alguien tan trabajador como él y, sobre todo, con la capacidad de hacer realidad los retos que se ha propuesto (…). Nadie puede negar que él sea uno de los hombres más importantes de la música y el arte en nuestro país”.

Gustavo Dudamel

Director de orquesta

“La música y el arte han perdido a una de sus más luminosas figuras. El maestro José Antonio Abreu, como nadie en nuestros tiempos, nos enseñó que el arte es un derecho universal y que la inspiración y la belleza transforman irreversiblemente el alma de un niño, convirtiéndolo en un ser humano más pleno, más sano, más completo, mas feliz y, por ende, en un mejor ciudadano”.

The New York Time en español

Nota publicada

El éxito de ese proyecto atrajo la atención mundial y sirvió de inspiración para muchas iniciativas similares: ahora hay orquestas juveniles basadas en El Sistema en más de setenta países, incluyendo varias en Estados Unidos, como el ambicioso programa OrchKids en Baaltimore y la Orquesta Juvenil de Los Ángeles (YOLA).

Deborah Borda conoció a Abreu cuando dirigía la Filarmónica de Los Ángeles, donde ella fundó YOLA y contrató a Dudamel. “Fue gracias a la fuerza auténtica de su personalidad y determinación que El Sistema cobró vida”, dijo Borda, quien ahora es presidenta y directora ejecutiva de la Filarmónica de Nueva York. “Él me cambió la vida, ni qué decir de los miles con los que literalmente hizo lo mismo en todo el mundo”.

FTP

 

Genética relacionada con la creatividad y la innovación en humanos también está presente en aves más inteligentes

marzo 24, 2018

Artículo en Chequeando IdeasSe suele decir que el pensamiento creador y la capacidad de innovar son características exclusivas del ser humano o, cuando mucho, se extiende a mamíferos superiores con grandes cerebros, como algunos primates, delfines y ballenas, sin embargo es innegable que ciertas aves son capaces de dar muestras a veces sorprendentes de singular inteligencia; este fue el objeto de estudio de un equipo de científicos de la Universidad McGill en Montreal, provincia de Quebec, Canadá.

El estudio, cuyos resultados fueron divulgados en la publicación científica Science Advances, sugiere que las aves silvestres que en la búsqueda de alimentos presentan mayores muestras de inteligencia y conductas que podrían denominarse innovadoras, podrían poseer un rasgo genético que en los seres humanos está asociado a la innovación; para esto se compararon las habilidades de dos especies cercanamente emparentadas, los camachuelos (Pyrrhula pyrrhula) y los gorriones negros (Tiaris bicolor), cuyo hábitat se encuentra en los alrededores del Instituto de Investigación Bellairs de McGill, en Barbados.

Ambas especies también están relacionadas con los pinzones de Darwin de las islas Galápagos.

Señalan los expertos que mientras los camachuelos son atrevidos, innovadores y oportunistas, los gorriones negros son, en cambio, tímidos y cautelosos. En cautiverio, ambas especies mostraron habilidades de resolución de problemas marcadamente distintas, en tanto los camachuelos aprendían rápidamente a levantar la tapa de un recipiente que contenía comida, los gorriones negros se mostraban incapaces de adquirir dicha habilidad; según los científicos, estas conductas en cautiverio reflejan con bastante fidelidad las que se a su vez desarrollan en estado salvaje.

Según explican los científicos, “Podría ser que los mamíferos, incluidos los humanos, y las aves como el camachuelo de Barbados usen mecanismos similares para desempeñarse cognitivamente. Si nuestros resultados se confirman en estudios futuros, sería una demostración única de la evolución convergente de la inteligencia, involucrando los mismos receptores de neurotransmisores a pesar de las estructuras cerebrales ampliamente diferentes de aves y mamíferos”.

A fin de hallar más evidencias de esto, los investigadores realizaron estudios comparativos que abarcaron las expresiones genéticas en seis áreas distintas de los cerebros de estas aves, a través de técnicas moleculares que incluyeron hasta la secuenciación de próxima generación, siendo ésta la primera vez que se lleva a cabo un estudio de este género para analizar las características relacionadas con la innovación y resolución de problemas en cerebros de aves silvestres.

A través de este análisis, los expertos identificaron una familia de genes en particular, los receptores de neurotransmisores de glutamato, los cuales se encuentran principalmente en el área del cerebro del ave correspondiente a la corteza prefrontal de los seres humanos; estos receptores de glutamato están relacionados con una serie de funciones cognitivas presentes en muchos mamíferos. Destacó especialmente un receptor denominado GRIN2B, el cual cuando es artificialmente potenciado en ratones transgénicos, incrementa en forma notable sus habilidades para aprender; es interesante señalar que este receptor se encontró en niveles mucho más elevados en el camachuelo que en el gorrión.

Paralelamente a esta investigación, otro equipo de científicos de la Universidad Autónoma de México (UNAM), descubrió el año pasado que los camachuelos mexicanos, también denominados pinzones mexicanos (Carpodacus mexicanus), que habitan en las áreas urbanas, al confeccionar sus nidos añaden colillas de cigarrillos, aparentemente para proteger a sus polluelos de parásitos que pudieran infestar sus plumas y su piel.

GFCh.

 

Estados Unidos otorga patente a proyecto colombiano de nanotecnología para pantallas de celulares y televisores

marzo 18, 2018

Conscientes de la importancia de proveer de nuevas y cada vez más eficientes herramientas tecnológicas que sean al mismo tiempo “amigables” con el ambiente, un grupo de profesores del Departamento de Física de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá ha diseñado un dispositivo de cristales coloidales que generan luz en pantallas de celulares y tablets con un mínimo impacto ambiental, además de otras ventajas, por el cual les fue entregada la patente que otorga la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos.

El dispositivo, denominado “OLED”, surgió de una investigación en nanotecnología que ha venido realizándose desde el año 2010, orientada principalmente al modelamiento, diseño y fabricación de dispositivos electroluminiscentes a partir de moléculas orgánicas y partículas coloidales, es decir, partículas microscópicas de origen orgánico, a fin de apoyar el desarrollo de procesos ambientalmente amigables.

La finalidad del dispositivo OLED es la de optimizar la aplicación de la ya ampliamente utilizada tecnología LED, presente en los sistemas de iluminación y las pantallas de innumerables aparatos móviles y televisores; este sistema ofrece las ventaja de disminuir los costos de producción y de originar un gasto limitado de energía en la emisión de luz, a través del uso de material de origen orgánico con propiedades semiconductoras.

La Universidad Javeriana acaba de publicar información sobre los pormenores de la investigación en Pesquisa Javeriana, su portal de difusión científica y tecnológica, igualmente anuncia en un comunicado el otorgamiento de la patente al dispositivo. Este reconocimiento, expresa la universidad, “es consecuencia del arduo trabajo adelantado entre los inventores, los asesores externos y la Dirección de Innovación”.

Juan Carlos Salcedo, jefe del grupo investigador y poseedor de un título de postgrado en física y nanotecnología, señaló que a la luz de este logro se hace más evidente “el problema del rezago científico-tecnológico de más de doscientos años que tiene el país”. Afirmó el experto que no existe en la sociedad un conocimiento claro ni una valoración de qué es la ciencia y cuál es su utilidad, lo que hace que la investigación y logros como el de este proyecto sean aun más importantes, a fin de contribuir a la creación de este conocimiento.

El proceso comenzó en el año 2014, cuando los investigadores del Grupo de Películas Delgadas y Nanofotónica (GPD&NF) se propuso lograr una patente de invención para el proyecto OLED; se hicieron diversos estudios de novedad y de patentabilidad, y se realizaron los trámites necesarios para la solicitud de la patente a nivel nacional ante la Superintendencia de Industria y Comercio; para todo este proceso el Grupo contó con el apoyo de la universidad, y en diciembre del año 2015 el trabajo rindió sus frutos y le fue otorgada la patente en Colombia.

Mas tarde, en el año 2016 le fue asignada al proyecto una financiación de prueba de concepto que permitió validar que la innovación del método de producción del dispositivo OLED incrementa entre un 30% y un 50% la eficiencia energética, en comparación con los métodos que se han venido utilizando hasta el momento.

GFCh