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Acerquemos la Empresa a la Universidad

abril 23, 2012

Alianza que genera valor entre Empresa y Universidad para promover el emprendimiento.Si emprender es tan importante, ¿dónde se aprende a emprender?

Escrito por: Angelo Burgazzi

Tener un trabajo digno, bien remunerado y gratificante, es una aspiración genuina de todos los ciudadanos. Nadie pone en duda que la creación de puestos de trabajo es primordial para el crecimiento armónico y el bienestar del país. Siendo este un tema tan relevante, nos parece apropiado y oportuno compartir información que a primera vista resulta sorprendente, sobre la que los invito a reflexionar.

En las economías desarrolladas, desde la China hasta los Estados Unidos, el incremento neto en puestos de trabajo es producido en su totalidad ¡por las empresas de menos de 5 años! Las empresas consolidadas, aquellas de más de cinco años de vida, durante su evolución, crecen y decrecen de manera tal que los puestos de trabajo producidos y destruidos se compensan, sin resultar en incremento neto.

Esta afirmación es demasiado sorprendente como para no presentar algunos ejemplos, y sustentarla con una referencia formal concreta. Primero los ejemplos.

Durante el 2001, Apple incrementó su nómina en un poco más de 10,000 empleados. Hace apenas unos días, Sony anunció el despido de diez mil trabajadores a escala mundial. Estos no son dos casos aislados, ¡este es el patrón!

Al analizar varias listas de las empresas más grandes (según volumen de ventas) que produce cada año la revista Fortune, podemos ver las evidencias de las fuerzas creadoras y destructoras que dinamizan la economía. De las 500 empresas de la lista del 2006, unas 30 empresas no estaban en la lista del año anterior (esto es, un 6%). Ese patrón se mantiene en valores similares para otros años. Al observar un lapso de tiempo más grande, comparando la lista de 1959 con la del 2009, vemos que después de 50 años sólo 14% de las empresas persisten en la lista. ¡Creación, transformación y destrucción continua!

Las cifras oficiales indican que en los últimos 30 años en los Estados Unidos se han creado 44 millones de nuevos puestos de trabajo, cantidad que fue producida en su totalidad ¡por empresas de menos de 5 años!

Para los más entusiastas, les dejo como referencia el estudio de “Formación de Empresas y Crecimiento Económico” (Firm Formation and Economic Growth), que pueden conseguir en inglés en el sitio web de la Fundación Kauffman (www.kauffman.org).

De lo anterior se desprende, entonces, que el desarrollo de un país está directamente relacionado con la capacidad de crear nuevas empresas, es decir con la capacidad de emprender e innovar.

Dada la relevancia que tiene la creación de nuevas empresas, debemos preguntarnos ¿dónde se aprende a “hacer empresa”? ¿Dónde se aprende a emprender?

Podríamos convenir, en primera instancia, con aquellos que dicen que “los emprendedores nacen”. Todos conocemos algún emprendedor que, en efecto, nos demuestra una y otra vez que es un “natural”. También podríamos referirnos, para salir de eso, al dicho popular de que “hijo de gato, caza ratón”. Pero no nos quedamos satisfechos con estos dos planteamientos. En un caso, por su aleatoriedad, que no nos posibilita mayores intervenciones. Y en el segundo, por su sentido determinístico, que cierra las posibilidades a aquellos de estirpe distinta a la felina. No quedamos satisfechos, queremos más.

Creemos que sí se puede aprender a emprender. Entonces, repreguntamos: ¿Dónde? ¿Cómo?

Veamos cómo se hace en otras disciplinas. Para nadar bien, el aprendiz tiene que nadar. Ayuda tener un profesor de natación. Que sepa nadar. Mejor si es un buen nadador (no basta que sepa solo la técnica). Y una piscina. Para cruzar el Orinoco, hace falta mucho de lo anterior. Unas diez mil horas de práctica; y en la travesía tragar bastante agua. Y con muchos aprendices nadadores, eventualmente tendremos muchas medallas olímpicas.

Para tocar música bien, el aprendiz tiene que tocar. Ayuda tener un profesor de música. Que sea músico, mejor si buen músico (no basta que sepa solo solfeo). Y claro, cuatro y maracas. Para tocar en la Orquestra Simón Bolívar, hace falta mucho de lo anterior. Otra vez, unas diez mil horas de práctica; y en el camino desentonar bastante. Y con muchos aprendices músicos, tenemos un Sistema de Orquestras de calidad mundial.

Resulta obvio, entonces, que un ingrediente de la respuesta que buscamos son los  emprendedores que ya pasaron por esto. Mejor si son buenos. Otra parte de la respuesta son  lugares apropiados para esto. Nosotros los llamamos Espacios de Emprendimiento. Agreguemos a la fórmula la perseverancia de las diez mil horas de dedicación. Y la resiliencia de levantarse al caer. No importa cuántas veces, basta levantarse una vez más.

Dado que el desarrollo del país depende del emprendimiento, como expusimos al principio, lo que necesitamos es tener muchos aprendices de emprendedores.

Proponemos que todos nuestros estudiantes tengan la oportunidad de ser aprendices de emprendedores. Que en cada universidad, en cada carrera, además de la pasantía (puente al primer empleo) y la tesis (puente a labores de investigación) los estudiantes puedan escoger realizar su “iniciativa de emprendimiento” como proyecto de grado.

Necesitamos entonces muchos “profesores de emprendimiento”, que deben ser emprendedores. Menor si son buenos emprendedores. Emprendedores que hayan creado empresa. Que asuman su responsabilidad de enseñar a pescar, transformándose en mentores. Nuestros aprendices emprendedores requieren mentores que los acompañen en su aventura de emprender. Ese acompañamiento puede producirse, desde hoy mismo, en los Parques Tecnológicos de nuestras universidades. Y los Parques Tecnológicos deben asumir la importante tarea de transformarse en Espacios de Emprendimiento.

Acerquemos la Empresa a la Universidad. Empresario, no sigas limitando tu relación con la Universidad a tu solicitud de que prepare el profesional que tu empresa necesita. Acércate a la Universidad, quizás a tu alma Mater, contactando a tu asociación de egresados, y conviértete en mentor de emprendimiento. Acompaña a los estudiantes aprendices de emprendedores en su primera “iniciativa de emprendimiento”. Ya hay varias Universidades y Parques Tecnológicos en el país haciendo esta importante labor. Necesitamos muchos mentores. Porque queremos acompañar a muchos aprendices.

Con muchos aprendices emprendedores, tendremos en unos años ¡un país desarrollado!

angelo@accede.net

@burgazzi

El autor es emprendedor, especialista en tecnología de información, fundador y director de ACCEDE Espacio de Emprendimiento y de la organización DBAccess.

Fuentes: Tomado de El Mundo – Economía & Negocios e Informe21.com

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Emprendimiento y autodesarrollo

marzo 5, 2012

Hacernos cargo de nuestro propio desarrolloNecesitamos personas resueltas a hacerse cargo de su propio desarrollo, preparadas para crear valor en un mundo en constante cambio

Autor: Jose Gregorio Silva

Las sociedades avanzan cuantitativamente porque algunas personas, no pocas, se esfuerzan en hacer bien su trabajo y no se conforman con simplemente hacerlo.

También avanzan cualitativamente porque hay otras, que dentro de las instituciones establecidas generan movimientos que se convierten en hitos de cambio cultural. Son trabajadores que emprenden desde organizaciones constituidas y desde allí tienen el ingenio, la fortaleza y la perseverancia para lograr que estas se salgan de la inercia cotidiana que las llevaría a hacer más de lo mismo. Estos se conocen internacionalmente como “intrapreneurs”, intra emprendedores o emprendedores internos.

“Todos aquellos con la actitud de aferrarse al pasado, tendrán crecientes dificultades”

Por supuesto que hay también las personas de excepción, que necesariamente son pocas y que abren caminos inéditos. Para ellos su condición de vida es el cuestionamiento constante y la orientación que los impulsa a alcanzar un logro particularmente relevante. Son personas que se proponen algo que muchos ven como imposible. Pero para ellos la vida es cualquier cosa, menos repetición del pasado o metas intrascendentes. En Venezuela tenemos un ejemplo excelso de una de ellas: El maestro Abreu. Se propuso hacer lo que nadie había hecho en educación musical y lo hizo, justo donde todos los demás sólo veían la falta de recursos. Su obra es expresiva del por qué se le considera en forma especial en el mundo.

Por lo anterior está claro que todos los que queremos que la humanidad avance, en cualquiera de sus ámbitos, económico, político, social, científico o cultural, debemos promover el emprendimiento. Pero en la compresión de lo expuesto se desprende algo importante que no siempre queda claro en el discurso de los que impulsamos la actividad emprendedora. Y es que desde el comienzo hasta el final del camino los emprendedores trabajan con otros a los que hay que atender y formar: en las etapas iniciales el emprendimiento se desarrolla con colaboradores dentro o fuera de la organizaciones y en las etapas finales, cuando la organización y el servicio es estable, los emprendimientos de ayer se mantienen vivos gracias a la labor de trabajadores que se renuevan y hacen bien su trabajo.

El autodesarrollo es la piedra angular

Lo que acabamos de comentar tiene consecuencias que son importantes para todos, y especialmente para los que nos interesamos en los temas de formación. Ante los actuales problemas sociales y demográficos que tenemos en el mundo, no es suficiente con que produzcamos desde las universidades y centros ad hoc, personas con actitud y aptitud emprendedora, motivados a emprender y con ideas claras de cómo hacerlo, con valores, ética, conocimientos y destrezas.

Parte de la crisis del mundo actual, con altas tasas de desocupación en edades de población activa, tiene que ver con el hecho de que necesitamos más emprendimientos (emprendedores y colaboradores articulados en organizaciones) capaces de crear valor en las nuevas condiciones sociales, políticas y económicas en que nos toca vivir. Pero también con el hecho de que necesitamos crear cantidades ingentes de trabajadores con un meta conocimiento de cómo aprender a aprender, de cómo autoformarse en nuevos oficios y profesiones, precisamente porque los puestos de trabajo son ahora menos duraderos y por ello la flexibilidad técnica, actitudinal y profesional, en una palabra, el autodesarrollo, es particularmente relevante.

“Los títulos son cada vez menos importantes, no así el conocimiento actualizado”

El mensaje de fondo entonces es que es urgente formar emprendedores, capaces de crear valor, pero no menos importante es formar personas con capacidad de autoformarse, con la actitud de hacerse cargo de su propio desarrollo. Sólo así estaremos preparándonos para un mundo en constante cambio.

En las condiciones actuales del desarrollo de la humanidad los títulos son cada vez menos importantes, mientras que el conocimiento actualizado, acreditable y demostrable fácilmente si lo es. Hay lugares donde la rotación de personal en las empresas supera el 20%. Esto significa que cada cuatro o cinco años el personal de las organizaciones ha cambiado por completo. Un ingeniero de computación que se empeñe en manejar sólo la tecnología que estudió en la universidad o bajo la que hizo su maestría, un educador que maneje los temas de integración escolar con el lenguaje y la actitud de sus profesores de hace una década y que no se actualice con el conocimiento que en los últimos años ha provenido, por ejemplo, de la investigación con personas con la condición autista, un mecánico que quiera mantenerse alejado de la sofisticación de los autos modernos, un gerente o un líder que piense que puede mantener su actividad sin entender el tema de las redes sociales, en fin, todos aquellos con la actitud de aferrarse al pasado, incluyendo en ese pasado la imagen de si mismos, y que por ello no acometan seriamente su autodesarrollo, irremediablemente tendrán dificultades en forma creciente.

Estos temas son interesantes e invitamos a nuestros lectores a explorar http://www.talaentia.com para ampliar su comprensión. El autodesarrollo será cada vez más importante en las nuevas formas del porvenir. Todos tendremos que sumar flexibilidad a nuestras competencias profesionales especializadas y aunque algunos se sorprendan, en la sociedad del conocimiento hiperespecializado, debemos asegurar nuestras competencias genéricas.

Pregunta de último minuto

A punto de enviar mi artículo, tuve una experiencia relacionada: Una persona que recién conozco entró en mi espacio de trabajo y me preguntó mi profesión, en espera de que le dijera mi título para saber que es lo que hago. Para mí, con las canas de más de 35 años de labores, la respuesta es compleja. “¿Te refieres a lo que estudié, lo que he hecho en forma relevante, lo realizado en los últimos años o lo que estoy haciendo ahora?”. Pensé mientras repasaba en mi historia profesional preñada de lo que acababa de describir: he sido programador de computadoras, escritor, ingeniero electrónico, instrumentista, carpintero, docente universitario en varias áreas, consultor empresarial, mentor de profesionales y jóvenes, trabajador social. Ejercí la ingeniería de software y la de sistemas y trabajé en redes y en calidad. Prejuicios aparte, actualmente investigo y trabajo en Arquitectura de Información, Emprendimiento, Autismo e Innovación, cuatro temas modernos que nunca estudié formalmente. ¡Que importante es el autodesarrollo!

cheo@accede.net

Fuentes: Tomado de El Mundo – Economía & Negocios e Informe21.com

El liderazgo emprendedor: Ser, vivir y servir

enero 30, 2012

Liderazgo emprendedorLos emprendedores debemos hacer lo que decimos y decir lo que hacemos.

Autor: Angelo Burgazzi

Para el emprendedor, en un primer momento, el liderazgo se manifiesta en las relaciones con las personas que conforman su equipo de trabajo. Pero enseguida comprende que dicho liderazgo, para perdurar y fortalecerse en el tiempo, necesita estar íntimamente ligado a su posición respecto a lo que sueña sea para el mundo.

Entonces define lo que será el producto o servicio del emprendimiento, las acciones para atraer y mantener relaciones con los clientes, la dedicación para mantener la confianza, y todas aquellas cosas que deberá hacer para que su emprendimiento sea exitoso.

Probablemente, entre los lectores de este artículo se encuentren varios de los tantos jóvenes emprendedores que andan cada mes con un libro debajo del brazo, que ofrece alguna nueva fórmula para liderar, que plantean recetas con tips de aplicación rápida. Al leer estos libros que intentan decirnos cómo debemos comportarnos, es fácil sentirse confundido, y peor aún, sentir que “esto de ser líder no es para mi”.

Hoy quiero compartir algunas ideas sencillas sobre el liderazgo, que he aprendido en mi camino y he reconocido en tantos emprendedores que tengo el gusto de conocer. Los animo a que lean esto como una invitación a conectarse con la motivación que individualmente los impulsa a emprender, como una conversación que quizás desencadene en preguntas, en vez de considerarlo como una lista de normas y requisitos.

Más que aproximarnos racionalmente a la investigación del liderazgo, su significado y alcance,  propongo que su búsqueda comience en el terreno de lo íntimo, en esa actitud casi universal del hombre de conocerse, de encontrarse con otros y de hacer algo importante.

Si tu emprendimiento te inspira, inspirará a los demás

Cada quien debe pensar un rato en las cosas que le inspiran. A mí por ejemplo me inspiran y motivan las historias del sistema nacional de orquestras juveniles, de los tantos músicos venezolanos que superaron la pobreza y hoy logran tocar maravillosamente Beethoven o Tchaikovsky.

También me inspira la historia de Steve Jobs, su capacidad de reinventarse y resurgir después del fracaso, y conducir  los múltiples éxitos de Apple, empresa que cambió para siempre el negocio de la computación. También me inspiran, mueven y retan mis propios emprendimientos. En este momento estoy enfocado en Talaentia.com, la red social del desarrollo profesional, el más reciente de ellos. En verdad me inspira poder ayudar efectivamente a miles de profesionales a desarrollar todo su potencial, a crecer de forma integral, a maximizar sus posibilidades de éxito profesional.

¿A ustedes les inspiran sus emprendimientos? Lo más probable es que la respuesta sea un contundente ¡Sí! Piensen cómo su propósito y su acción emprendedora toca realmente a las personas de su entorno: a su equipo emprendedor, a los que disfrutan o pueden beneficiarse de sus productos o servicios, a la comunidad. Esa inspiración que sienten ¡compártanla! ¡transmítanla! Conversen con su entorno sobre los efectos maravillosos que pueden lograr con sus emprendimientos. Total, el fin del trabajo de quienes emprendemos es mucho más amplio que tan solo operar un negocio. Contagiemos nuestro entusiasmo. ¡Inspiremos a otros!

Vive tu emprendimiento. Que tus acciones hablen por ti

A menudo recordamos a Gandhi, un hombre que lideró con sus acciones cotidianas y se convirtió en un gran ejemplo. Vivió su propósito de combatir la violencia con la no violencia y participó en largas jornadas sin balas que culminaron con el debilitamiento de los británicos en la India.  No hay duda: las acciones hablan más fuerte y convencen más que las palabras.

Así creo que los emprendedores, cada cual en su contexto, debemos liderar nuestros emprendimientos con acciones cotidianas, con el accionar diario. Si un emprendedor aspira obtener confianza de las personas, tiene que saber que para lograrla debe también y primeramente confiar en ellas; si quiere excelencia, debe entregar excelencia; si quiere ser escuchado, tiene que saber escuchar. Se trata, en resumen, de liderar con el ejemplo.

Busca la autenticidad y tu estilo de liderazgo

Ya pasó la época de ofertas engañosas, productos oscuros, agendas ocultas, empresas poco responsables.  Más aún, hoy en día, en plena era del conocimiento –cuando la identidad digital es asunto público, global y de 360 grados– los emprendimientos deben realizarse totalmente transparentes y coherentes.

Un emprendedor que se hace cargo de su liderazgo, debe hacer lo que dice y decir lo que hace, logrando un círculo virtuoso entre la coherencia y la transparencia.

Así, por ejemplo, convierte la oferta de su marca en su compromiso con sus clientes; se preocupa en formular ideas viables y sustentables, y en responder adecuadamente a las expectativas de su equipo, los proveedores y su comunidad.

Al mismo tiempo, facilita que las personas conozcan lo que hace, sus logros y sus problemas, abriendo canales para que puedan participar, ayudar y construir.

Hace apenas unos días varios gigantes de Internet (Google, Twitter, Wikipedia, ente otros) impulsaron el boicot contra la estadounidense Ley SOPA. Coherentes con su propósito de que en Internet las ideas fluyan libremente, algunos de ellos apagaron sus servidores por algunas horas, pese a las pérdidas económicas. Sus clientes no se sintieron frustrados. Actuando con transparencia, crearon y compartieron contenidos –como manifiestos, bitácoras de conversaciones, cartas y videos explicativos– para que sus colaboradores y usuarios conocieran qué estaba pasando y participaran a través de sus conversaciones en la red social. Al final, como saben, la Ley SOPA fue puesta a un lado y perdió gran parte del apoyo que tenía en el Congreso de los Estados Unidos.

Creo que no existe tal cosa como un modelo ideal de líder. Me parece que lo inteligente y efectivo es continuar construyendo cada quien en el emprendimiento que realiza su propia historia de liderazgo: inspirando a su equipo de trabajo y a sus clientes con propuestas atractivas, eficaces y útiles de productos y servicios; esforzándonos en ser coherentes y transparentes, pues eso demuestra que es cierto, que es verdadero, el compromiso. Persistamos en ser un ejemplo cotidiano de nuestros puntos de vista, con la convicción de que esa es la mejor manera de ser, vivir y servir.

Correo: angelo@accede.net

Twitter: @burgazzi

El autor es emprendedor, especialista en tecnología de información, fundador y director de ACCEDE Espacio de Emprendimiento, de la organización DBAccess y de Talaentia.com

Tomado de: El Mundo – Economía y Negocios e Informe21.com

 

Consciencia, emprendimiento y reflexión

diciembre 5, 2011

Artículo escrito por Jose Gregorio Silva

El año 2011 han ocurrido en todo el mundo cosas interesantes que si las entendemos en su contexto veremos que son trascendentes.

Las organizaciones en redEn español la palabra consciencia tiene dos significados: El primero es el “Conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones”, bien sea como persona o como ser social. El segundo se refiere a la “Capacidad de los seres humanos de verse y reconocerse a sí mismos y de juzgar sobre esa visión y reconocimiento”. Es la consciencia vinculada con la ética y la moral (las comillas son citas textuales del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española). Por cierto, en este segundo caso la letra s (ese) puede omitirse y podemos hablar, por ejemplo, de “la voz de la conciencia”.

Pero en este artículo no queremos conversar acerca de la ética, el segundo significado, sino del verse, conocerse y reconocerse del emprendedor, en su actividad y reflexión, el primero de los significados. En el mundo en que vivimos actualmente es muy interesante estar consciente de cosas que están pasando, creando nuevas oportunidades y haciendo transformaciones sustantivas en nuestra práctica social.

Detalles más, detalles menos, de alguna manera el emprendedor de hoy sabe que, en el presente siglo, los llamados “nuevos medios sociales” le permiten conectarse con otras personas en forma cotidiana y productiva. Esto es una oportunidad valiosa e interesante para intercambiar con sus usuarios, clientes, proveedores, mercados y hasta con su competencia.

No se trata simplemente de que podemos escribirles, hacerles llegar mensajes a través de la red y recoger opiniones de ellos. Esto en si mismo es interesante, pero en realidad se trata de algo más, porque a fuerza de comunicarnos en forma frecuente, intensa, cotidiana y enriquecedora nos convertimos en seres diferentes.

Esta transformación la podemos vivir en forma consciente, sabiendo que nos está ocurriendo, o simplemente nos puede pasar desapercibida. Por supuesto, lo interesante, lo divertido, lo apasionante y lo particularmente retador para el emprendedor es hacerlo consciente.

La consciencia requiere aprender a ver y a verse sin prejuicios. Deslastrarse de las ideas del pasado, de las malas, pero también de las buenas, para observar sin preconcepciones y poder ver. Esto nos permite experimentar percepciones diferentes de lo que acontece alrededor e incluso dentro de nosotros mismos, de vivir a plenitud un mundo que está cambiando en forma acelerada, lleno de acontecimientos vertiginosos, que para muchos se desdibujan en las nuevas modas, los nuevos aparatos (celulares, memorias, ipods, tablets, gps, múltiples cámaras), las nuevas actividades y los nuevos términos que hay que inventar o usar para describir acciones nuevas (blogear, chatear, twitear, etc).

Lo que requiere la consciencia es una necesaria flexibilidad: Muchos de los conceptos o ideas que teníamos se vuelven demasiando simples y maniqueístas.

En efecto, en el presente, es excesivamente reduccionista pensar que sólo existen empresas con fines de lucro y organizaciones sin fines de lucro y que si vamos a crear una nueva organización ecologista debemos escoger taxativamente. Cuando pensamos así, dejaremos de entender la complejidad que subyace en la simplicidad de la articulación en redes y nuevas maneras de trabajar la sostenibilidad y promover causas que han venido apareciendo en ellas. O que existen instituciones académicas donde se crea conocimiento y organizaciones donde se aplican conocimientos preexistentes para producir bienes y servicios. Cuando concebimos las ideas de esta manera, podemos dejar de ver conocimientos que nacen simultáneamente fundamentados y aplicados, generando las innovaciones que nos cambian socialmente.

Son muchas las taxonomías duales del pasado que nos resultan insuficientes: Organizaciones gubernamentales y organizaciones no gubernamentales. Instancias y problemas locales e instancias y problemas globales. Trabajo y vacaciones o trabajo y descanso. La esfera de lo personal, donde están nuestras cosas íntimas y la de lo colectivo, donde está nuestro ser público. Con percepciones así, excesivamente dicotómicas, nunca podremos, por ejemplo, entender elementos de la nueva cotidianeidad, como Facebook, una experiencia en la que, independientemente de que nos guste o no, usemos mucho, poquito o nada, es una nueva práctica social generalizada.

Las categorías duales nos trajeron hasta aquí, pero si en forma rígida nos empeñamos en que ellas describen todo lo que hay en el mundo vamos a dejar de estar conscientes de muchas cosas que están sucediendo, perderemos capacidad de apreciar y, tristemente, dejaremos de asistir al nacimiento de nuevas realidades. En algunos casos esto ocurrirá no porque no estemos en ellas, sino porque, precisamente no estábamos conscientes.

Este año, en todas las causas y en todo el mundo, sucedieron cosas interesantes e importantes, que si las entendemos en su contexto, veremos que quizá son más trascendentes de lo que nos habíamos percatado. Los seres humanos estamos transformándonos. Estamos aprendiendo a organizarnos en forma diferente. Podemos sumar voluntades y hacer acciones significativas mucho más rápidamente, con menos formalismos. En todas las áreas donde en lo personal nos movemos, hemos visto la aparición de nuevas formas de asociarse, de desarrollar identidad, de hacer junto a otros, sin cancelar lo que hacíamos ni dejar de ser parte de las instancias formales e informales a las que pertenecemos.

Hay relaciones como las desarrolladas dentro del espacio de la Semana Global del Emprendimiento (http://www.unleashingideas.org/) o las promovidas a través de RedParaCrecer (http://www.redparacrecer.org), por sólo mencionar dos ejemplos, que amplían nuestros horizontes en una vivencia que funde nuestra identidad local y global.

Ciertamente, para los emprendedores este es un nuevo mundo, donde nacen múltiples realidades detrás de lo aparentemente anecdótico y circunstancial. Hay un hacer diferente, que esta transformado nuestro ser. Los emprendedores están disfrutando de maravillas y creando maravillas y todos estamos inmersos en procesos que nos transforman, si bien algunas personas son conscientes y otras no.

cheo@accede.net

El autor es emprendedor paralelo. Profesor universitario. Arquitecto de Información. Consultor en Innovación.

Fuentes: Tomado de El Mundo – Economía & Negocios e Informe21.com

Organización Jóvenes Emprendedores cumplió 18 años de servicio en Venezuela

noviembre 17, 2011

En el marco de la Semana Global del Emprendimiento, Jóvenes Emprendedores / Junior Achievement de Venezuela convocó para reconocer su dedicación a una representación de voluntarios que trabajan desde  las empresas y universidades del país, y que han apoyado su labor a lo largo de estos primeros 18 años de servicios.

Emprendedores sociales y voluntarios de empresas y universidadaes diversas venezolanas.

El trabajo del voluntariado realiza el propósito de elevar el nivel de conciencia social colectiva, se afirmó en una de las intervenciones.

El evento estuvo orientado a destacar la importancia del voluntario como brazo ejecutor para la enseñanza que la organizción lleva a cabo en escuelas de toda Venezuela a objeto de inspirar en los niños y los jóvenes el espíritu emprendedor, con la aplicación de programas educativos complementarios al pensum escolar, que dotan a esta joven población con la información necesaria y herramientas cognitivas para que aprendan del mundo financiero y los negocios, y puedan avizorarse como futuros emprendedores, pasando del patrón tradicional de empleados, al rol fundamental de generadores de empleos para otros, lo cual se logra cuando cambia el marco mental y se les guía para convertir sus sueños y deseos en emprendimientos sustentables.

Una importante representación de “Voluntarios para el Emprendimiento”, como se hizo llamar el evento, de diversas empresas y centros de estudios superiores, escuchó atentamente la presentación del destacado emprendedor Angelo Burgazzi, director de Accede Espacio de Emprendimiento y la organización DBAccess, quien disertó sobre cómo “Ser Emprendedor”, resaltando en su contenido los valores necesarios para lograrlo.

Para Burgazzi, debemos despertar mucho interés en el tema de los emprendedores y la acción de emprender; reflexionar sobre el acto creador y el sentido de propósito; y reconocer la posibilidad de producir cambios a través de acciones diseñadas.  Igualmente destacó que el trabajo del voluntariado realiza el propósito de elevar el nivel de conciencia social colectiva. Finalizó afirmando y explicando que existe una relación directa entre emprendimiento y progreso: Tanto el crecimiento como el progreso en un sentido amplio se derivan del emprendimiento.

Hubo otras intervenciones en el encuentro, encabezado por Ileana Leyba, directora y representante en Venezuela de esta organización internacional de jóvenes emprendedores.

Jóvenes Emprendedores / Junior Achievement de Venezuela persiguió estimular, señaló Leyba,  aún más el concepto “emprendimiento”, pues es la esencia de su gestión educativa y la base para participar en el Ecosistema Nacional de Emprendimiento (eneVenezuela), donde representa la etapa preliminar de impartir este conocimiento a los niños y niñas, sobre quienes en el futuro recaerá la conducción del país, donde emprender es la esperanza de recuperar la ruta hacia el crecimiento social, económico y político.

El extraordinario poder de los porqués

agosto 3, 2011

Escrito por: Angelo Burgazzi

Preguntas de los niñosDel emprendedor solemos percibir sus respuestas. Nos maravillamos entonces de nuevos dispositivos tecnológicos que se anticipan a nuestros deseos, de redes sociales que cambian la forma en que conversamos o de un Sistema de Orquestas que transforma en música la pobreza de nuestros cerros. Sin embargo, cada producto o servicio que agrega valor existe porque un emprendedor se hizo desde el comienzo preguntas sobre –por ejemplo– el tiempo, la “otredad” y la superación.

En nuestra cultura –que favorece la autoridad y es resistente al cambio–  hacerse preguntas puede ser incómodo, incluso transgresor.

Todo comienza en la infancia. Seguramente has escuchado a un niño de tres años preguntándose por qué: ¿Por qué el cielo es azul? ¿Por qué el hielo es frío?… Entonces el adulto, fácilmente cansado ante ese constante ir y venir, dice: “¡Tu sí preguntas ¡Deja de preguntar tanto!”; haciendo entender  que no está tan bien “curiosear”.

El que ha tenido la suerte de estar cerca de un niño sabe que vienen dotados de altísimas dosis de curiosidad. El niño no suele requerir de estímulos para preguntar. La curiosidad, podríamos decir, es un componente originario del ánimo humano. Si dejáramos, si pusiéramos de lado, nuestro empeño en apagar esa enorme sed de saber, esa llama interior que mueve a un niño a preguntar todo el tiempo acerca de todo, estaríamos haciendo un enorme favor, una invalorable contribución, a la humanidad.

Fíjense por qué: De los porqués surgirán los emprendimientos –de negocio, sociales, culturales, políticos– que llevarán al planeta a alcanzar el bienestar que deseamos.

Quienes sentimos en nuestros hijos una renovada esperanza, tenemos hoy una gran oportunidad de aportar algo más a la rueda de la vida, dándole a las preguntas de un niño la importancia que tienen.

Daniel, de tres años, está en plena ebullición de porqués. ¿Por qué el barco flota? ¿Por qué se hizo de noche? ¿Por qué hay que ir al colegio? Es retador, e incluso divertido, explicarle en sus términos un concepto de física o de ergonomía. El juego se hace más fácil cuando comprendemos que no siempre tenemos que tener una respuesta. Basta con un genuino “¡Qué interesante!” o con un retador “¿Qué piensas tú?” para validar su inquietud. O invitar a Samuel –que tiene ocho años– a proponer una respuesta, o a investigar juntos. Lo esencial es que reciba un mensaje contundente: está bien hacerse preguntas y conversar con otros sobre ellas. Está bien sentir curiosidad, querer saber cómo funcionan las cosas. ¡Está bien preguntarse a cada rato “por qué”!

Tenemos otro reto importante y está en la escuela. Allí también, lamentablemente, la curiosidad suele ser desestimulada. La era industrial determinó la educación que nosotros conocimos y que continúa impartiéndose a la mayoría. Su objetivo principal sigue siendo el de generar personas “empleables” para ocupar puestos de trabajo tradicionales. La entrega de información es la mayor premisa; alfabetización ofrecida en un proceso idéntico para todos, proceso “homogeneizado”, que promueve y celebra la “normalidad”, en el que el factor principal para agrupar a los niños es la edad, donde cada individuo tiene pocas posibilidades de hacer florecer “sus porqués”.

Hoy, en plena era digital, cuando toda la información está disponible en Wikipedia o en una búsqueda en Google, deja de tener sentido –a manera de ejemplo– que un examen consista en probar conocimientos sobre una enciclopedia escolar. Es mucho más relevante que el niño desarrolle la capacidad de preguntarse cosas para él importantes y que en base a ellas se anime a crear.

Lo países que entiendan esto más rápido, probablemente tendrán más emprendedores –creando nuevos productos y servicios o reinventando los ya existentes– y menos empleados que esperan a que alguien les diga cuándo y cómo actuar.

Más pronto que tarde la escuela se acoplará a la era digital. Se transformará, dejando atrás el modelo de “fábrica de empleados”, para pasar a formar a los ciudadanos de la era del conocimiento, ciudadanos que nunca dejan de crecer y de aprender, que viven inmersos en la cultura del autodesarrollo. Algunos participaremos menos, otros más en esos cambios. Mientras tanto los padres, hermanos, abuelos o tíos que tenemos la fortuna de estar cerca de un niño de tres años, podemos comenzar a motivarlo para que nunca abandone sus poderosos porqués. Y en esa interacción, curiosamente, muchos reaprenderemos a preguntarnos nuevamente por qué.

La próxima vez que un niño te haga una pregunta, recuerda que quizás ante ti esté un futuro emprendedor. Si conoces la respuesta, respóndele. Si no la conoces, búscala con él. En todo caso,  estimula su curiosidad. Quizás en ese niño está la respuesta, una de las respuestas, que el mundo tanto necesita.

Correo: angelo@accede.net

Twitter: @burgazzi

El autor es emprendedor, especialista en tecnología de información, fundador y director de ACCEDE Espacio de Emprendimiento y de la organización DBAccess.

Fuente: Tomado de El Mundo – Economía & Negocios e Informe21.com

En la era digital el autodesarrollo es vital para todos. Emprender desde adentro

mayo 30, 2011

Emprendemiento exitoso“El desarrollo profesional es algo demasiado importante para dejarlo en manos del departamento de recursos humanos de una empresa”.

Autor: Angelo Burgazzi

Solemos reconocer a un emprendedor como aquel que crea un negocio y es capaz de alcanzar cierto éxito. Todos conocemos casos interesantes de emprendedores que con pasión, constancia y mucha dedicación, han logrado superar obstáculos y hacer de una idea una empresa, logrando impactos positivos en su entorno.

Lo que no es tan obvio, es que el emprendimiento es también una competencia trasversal, es decir, alcanza todas las áreas de la vida y es necesaria para todas las personas que buscan agregar valor en lo que hacen, no sólo para los que se declaran emprendedores.

Una competencia es una capacidad efectiva de acción en un ámbito determinado: “ser competente para algo”. Las competencias se manifiestan en el comportamiento, en la acción; en el hacer y no en el saber. Así, una persona puede tener mucho conocimiento y dominar la teoría de cómo resolver un problema, por ejemplo acerca del desarrollo de nuevos productos; pero sólo es emprendedor cuando pone en práctica ese conocimiento, hace realidad un nuevo producto, y con ello transforma su entorno.

En 1988 comencé la creación de mi primer emprendimiento. En tiempos cuando no había celulares, y ni siquiera Internet (¿Se acuerdan?… ¡No siempre existió!), crear una empresa de desarrollo de software en Latinoamérica era algo realmente innovador. Con los años, mi organización se hizo más compleja y con ello los retos que debía afrontar. Sentí un impulso –casi urgencia– de cambiar desde adentro. Sabía que en mi mismo estaba el primer obstáculo. Podía continuar en mi zona de confort, con la soledad del kernel de mi computador AT&T-3B2 Unix System V, programando en lenguaje C; o comenzar a atender brechas, por ejemplo, de trabajo en equipo, liderazgo y escucha empática. Desde entonces reconozco el poder de escuchar, confiar y crear junto a otros.

Un buen ejemplo de emprender en nosotros mismos es la competencia de AUTODESARROLLO. Hace unos días un buen amigo me dijo “El desarrollo profesional es algo demasiado importante para dejarlo en manos del departamento de recursos humanos de una empresa”; a su manera, él hizo explícito una conducta característica del autodesarrollo: para crecer profesionalmente, el primer paso es hacerse cargo.

Si tú eres el interesado en evolucionar, si el sueño es tuyo, si el tiempo actuando -o esperando- también es tuyo… por qué aguardar que otros decidan o lo hagan por ti. Esta creencia es por demás, paradójica. Sin duda, los expertos pueden ser muy buenos aliados; pero no pueden lanzarse y llegar al otro lado de la piscina por ti. Tus abdominales los cultivas tú, ejercitándote todos los días. Nadie puede “hacerte crecer”. El que crece eres tú.

En la era industrial, cuando la velocidad de los cambios era menor, probablemente no era fundamental preocuparse por ser cada vez mejor profesional. Quizás para progresar en la vida era suficiente aplicar repetidamente durante años los aprendizajes adquiridos en la universidad. Pero en la era digital, donde el conocimiento se comparte y se construye vertiginosamente, el autodesarrollo es vital para todos, incluso para los que no se reconocen como emprendedores. Para ser un buen técnico, hoy debes ser capaz de mantenerte actualizado con el desarrollo de la tecnología que te compete; para ser un buen gerente, debes ser capaz, entre otras cosas, de ser un líder auténtico. Hoy, quien quiera que su trabajo sume y no frene el éxito de las organizaciones, tendrá que atender las brechas para poder actuar en distintas áreas, colaborando con los demás para responder a los cambios de nuestro tiempo.

Esa conciencia del poder del autodesarrollo, que he podido experimentar personalmente y he logrado difundir en la empresa, me llevó a iniciar un nuevo emprendimiento: Talaentia (www.talaentia.com), la red social para el crecimiento profesional.

Los miembros de la comunidad de Talaentia, interactúan y colaboran con pares, líderes, colegas, clientes y proveedores, para reconocer brechas y fortalezas en sus competencias. Es decir, además de su opinión propia, los profesionales cuentan con el feedback de los demás para crecer como profesionales y desarrollar al máximo su ruta de carrera, respondiendo a los retos de la era digital.

Talaentia es la versión Web2.0 de la Cultura de Autodesarrollo que es parte de mi organización: aquí, desde el comienzo, las personas son responsables de su crecimiento profesional. Esta es una de las razones que nos hace uno de los mejores lugares para trabajar en Venezuela y en Latinoamérica, según los más recientes reconocimientos y reportes del Great Place To Work Institute.

Creo que cada uno de nosotros puede emprender desde adentro. Talaentia es mi nueva aventura emprendedora. Por esta vía les estaré contando cómo me va en la travesía.

El autor es emprendedor, especialista en tecnología de información, fundador y director de ACCEDE Espacio de Emprendimiento y de la organización DBAccess

Correo: angelo@accede.net

Twitter: @burgazzi

Tomado de: El Mundo – Economía & Negocios e Informe21.com