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El Foro Económico Mundial publicó el índice de los países más innovadores del mundo

noviembre 1, 2017

Artículo en Chequeando IdeasEn un mundo cada vez más competitivo, en el cual la tecnología ha venido experimen-tando un acelerado avance, la innovación se ha convertido en factor clave para el crecimiento económico; un reflejo de esto es el Índice de Competitividad Global publicado por el Foro Económico Mundial, en el cual se cataloga a los países según lo que denomina como los doce pilares de la competitividad, el doceavo de los cuales es la ‘Innovación’.

En este documento se destaca el significativo cambio registrado en la innovación en los últimos diez años, ya que de un hecho restringido a los laboratorios corporativos o al medio universitario, la innovación ha pasado a ser un fenómeno promovido en muchos ambientes diferentes, convirtiéndose en lo que el informe califica como “inteligencia distribuida de una multitud global”.

Señala el informe que de los factores que pueden constituirse en escollos para la potencial competitividad de las economías, dos se refieren directamente a la innovación; el primero de ellos lo representan las vulnerabilidades financieras que amenazan la capacidad de los países para sustentar económicamente las iniciativas innovadoras y la adquisición de tecnologías; el segundo está relacionado con la necesidad de incrementar los esfuerzos para ampliar los beneficios que la innovación puede aportar a la sociedad.

En el índice se establece una clasificación de los países más innovadores del mundo; con seis países en los primeros lugares de la clasificación (Suiza, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Suecia y Dinamarca), Europa ocupa la vanguardia en el índice de innovación. Por sexto año consecutivo el primer lugar lo ocupa Suiza, por la excelencia de sus instituciones de investigación científica y su gran capacidad de innovación, además de la gran disposición de las empresas de este país para colaborar estrechamente con el sector universitario y para realizar inversiones en desarrollo e investigación.

En el segundo lugar se encuentra Estados Unidos, coincidiendo con su segundo lugar en el índice general de competitividad. Este país cuenta con condiciones sumamente favorables para el desarrollo de la innovación y, al igual que el anterior, registró una puntuación elevada en casi todos los subíndices del rubro, a excepción del correspondiente al número de solicitudes de patentes, en el cual quedó relegado al décimo lugar.

Fundado en 1948, con sesenta y nueve años de existencia el Estado de Israel fue clasificado como la tercera economía más innovadora del mundo, con características parecidas a las de Suiza; posee una gran capacidad para la innovación, cuenta con instituciones dedicadas a la investigación científica de altísimo nivel así como la colaboración del sector privado, y realiza grandes inversiones en el área de Investigación y Desarrollo (I+D).

Siguen en la lista: en cuarto lugar Finlandia, con la mejor puntuación en cuanto a número de ingenieros y científicos; en quinto lugar Alemania, con la posición líder en inversiones empresariales en I+D; en sexto lugar los Países Bajos, por la elevada calidad de sus instituciones de investigación científica; en séptimo lugar Suecia, con el mayor número de solicitudes de patentes; en octavo lugar Japón, con la mayor puntuación en cuanto a aplicaciones de patentes; en noveno lugar Singapur, con grandes inversiones gubernamentales en productos de última tecnología, y en décimo lugar Dinamarca, que al igual que Suecia tiene como fortaleza una gran cantidad de solicitudes de patentes.

En comparación con años anteriores, Japón y Corea cedieron posiciones en el índice de innovación, y aunque Japón aún se mantiene dentro de los diez primeros, Corea perdió aún más terreno, desapareciendo de este selecto grupo; paralelamente otros países, aquellos que poseen los mayores mercados emergentes, han venido ganando puntos paulatinamente, destacándose especialmente China, India e Indonesia.

GFCh

 

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Innovación, una cuestión de supervivencia

marzo 13, 2017

En el pasado, un pasado no muy lejano aún en realidad, la fortaleza de los pueblos se medía por el poderío de sus fuerzas armadas, su riqueza económica o su capacidad para controlar a otros. Hoy, afortunadamente, las cosas han cambiado; en el presente es la capacidad para obtener logros que potencien el desarrollo lo que marca la diferencia, pero esta diferencia supone un reto, y este reto es la innovación. Aquellos países cuya fuerza impulsora es la innovación son los que alcanzan las metas de desarrollo que plantea el mundo moderno; países como Finlandia, Estados Unidos, Japón o Israel son un ejemplo claro de esto.

En la actualidad, el mundo transita por intensos y vertiginosos cambios a nivel tecnológico, una situación que se ha venido denominando “la cuarta revolución industrial”; esto implica que, para formar parte activa y significativa del mercado laboral, cada trabajador debe desarrollar nuevas habilidades que le permitan mantenerse a la par con el ritmo de hoy, en un mundo cada vez más dominado por la tecnología digital. Facebook, Whatsapp, Waze, Netflix son sólo algunas de las muchas aplicaciones que a diario utilizamos, con las que nos comunicamos y que ejercen una profunda influencia en nuestras vidas.

Un reporte publicado por el World Economic Forum (Future of Jobs Report 2016), según el cual en un futuro tan próximo como el año 2020, entre las habilidades que exigirá el mercado laboral estarán la capacidad para resolver problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad, cualidad íntimamente relacionada con la innovación. Esto significa que innovar ya no es cuestión de elección, sino de supervivencia; la creatividad nos permite concebir ideas novedosas, que la innovación nos permite poner en práctica.

Innovar significa obtener ventajas competitivas en el mercado, no hacerlo entraña el riesgo de perder posiciones e influencia y, a la larga, desaparecer; como lo explica Silvia Leal, experta en innovación y transformación digital, en los próximos cuatro años, cuatro de cada diez empresas están destinadas a desaparecer, con lo cual el mercado laboral sufrirá una dramática reducción en el número de puestos de trabajo.

Para afrontar los cambios que se están operando y para aprovechar todas las oportunidades que estos cambios generan, es necesario poner en marcha toda una cultura de emprendimiento e innovación; al mismo tiempo, la formación de los profesionales del futuro inmediato debe abarcar nuevas habilidades y capacidades en áreas como innovación, creatividad, emprendimiento y nuevas tecnologías, esto es, el conocimiento de nuevas tecnologías digitales, la computación en la nube, el Big Data, el Internet de las cosas; igualmente, en el área metodológica, conocimiento de métodos ágiles, como el Design Thinking y el Lean Startup.

Adicionalmente, estos nuevos profesionales deben prepararse para el trabajo en equipo y desarrollar habilidades de liderazgo que les permitan llegar a convertirse en promotores del cambio; en el campo empresarial, deben comenzar a desarrollar una cultura de innovación y sentar las bases para nuevas alianzas estratégicas, tanto con asociados directos como con nuevos asociados, a fin de lograr en común la creación de soluciones a problemas y el desarrollo de nuevos modelos de trabajo.

Con información de la república.pe

GFCh

 

Perú innova la pesca gracias a préstamo del Banco Mundial

febrero 5, 2017

El Perú es una de las más importantes naciones productoras de pesca en el mundo, a causa de su estratégica posición geográfica que le permite obtener alrededor del 20% de la captura total mundial de peces; en efecto, en la pasada década el producto de la pesquería representó un promedio del 7% del total de las exportaciones peruanas.

Imagen referencial, artículo en Chequeando iIdeasAhora, el país se ha propuesto desarrollar la actividad de la acuicultura para convertirla en un recurso sostenible, de modo que Perú logre disminuir su dependencia de la pesca de captura; a fin de apoyar este proyecto, el directorio ejecutivo del Banco Mundial acaba de otorgarle a la nación, a través del Programa Nacional para la Innovación de la Pesca, un préstamo equivalente a cuarenta millones de dólares, destinados a promover la pesca artesanal e industrial, así como expandirla y diversificarla al sector acuícola marino y de agua dulce.

Con este aporte financiero se verán beneficiadas más de doce mil personas relacionadas con la actividad, tanto productores artesanales e industriales, como los grupos encargados del procesamiento y distribución del producto.

En tal sentido, Alberto Rodríguez, director del BM para Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y Venezuela, manifestó: “Este programa contribuirá a promover la innovación y la sostenibilidad del sistema pesquero y acuícola en el Perú, apoyará los esfuerzos del Gobierno para impulsar el desarrollo del sector, lo que generará más empleo, ingresos económicos y opciones de alimentación para una gran parte de la población”.

LQ

 

Obama estructura un comité asesor en bioética

abril 17, 2010

Esposa de Mohammed Ali forma parte de esta comisión especial 

Presidente Barack Obama.LOUISVILLE, Kentucky, EE.UU. (AP).- El presidente Barack Obama anunció que nombrará a la esposa del ex boxeador Muhammad Ali como integrante de un panel que asesorará al mandatario sobre asuntos de bioética.

La Casa Blanca informó el miércoles en un comunicado que Lonnie Ali será una de las 10 personas a quienes Obama nombrará como integrantes de la Comisión para el Estudio de Asuntos Bioéticos.

El panel hará recomendaciones al presidente sobre temas relacionados con el progreso en la biomedicina y áreas similares de la ciencia y la tecnología.

Lonnie Ali ha buscado llamar a la conciencia sobre el mal de Parkinson, que padece su esposo.

En el 2009, ambos abrieron el Pabellón Lonnie y Muhammad Ali, que coordina el Centro de Parkinson Muhammad Ali, ubicado en el campus del Instituto Neurológico Barrow en Phoenix, Arizona.

Fuente: Agencia AP

Universia bate record de visitas en la red

abril 3, 2009

10,9 millones de internautas consultaron el sitio en el mes de marzo

 

La página de inicio de Universia España es la única en idioma hispano que obtiene un Page Rank de 10 por Google

 

 

Caracas, 3 de abril de 2009.- Universia, la mayor red iberoamericana de universidades, supera globalmente los 10 millones de usuarios únicos en el mes de marzo. Con más de 10 millones de usuario únicos, Universia se posiciona como el portal líder en español y portugués para búsqueda de información sobre educación superior en Iberoamérica. 

 

Asimismo, la página de inicio de Universia España está calificada con 10 en el Pagerank de Google, y con 9 las home en el resto países. El Pagerank de Google forma parte de la tecnología de búsqueda de Google. El botón PageRank revela el ranking de importancia basado en diversos factores, entre estos, el número de páginas que enlazan con la página en cuestión. La escala de valoración está establecida entre 0 y 10. 

 

El crecimiento sostenido de Universia y el éxito en las calificaciones que otorga Google para el PageRank y Nielsen Netratings para los navegadores únicos, es debido fundamentalmente al buen posicionamiento de los portales Universia y a la diversidad de contenidos que ofrecen los mismos.

 

En Universia se puede consultar información sobre becas, portal de empleo y prácticas profesionales, educación continua, redes sociales, conocimiento abierto, orientación vocacional, referencias bibliográficas, portal para investigadores y empresas y, otros muchos contenidos de interés para jóvenes universitarios y profesores e investigadores.

 

Para mayor información visite: www.universia.edu.ve

 

 

Conocimiento: biología y valores

febrero 28, 2009

La bioética como referencia en la investigación y clínica de las ciencias biomédicas

Si bien al principio los grandes especialistas mundiales en bioética eran en su mayoría teólogos o religiosos (no en vano ha sido la Iglesia quien primero introdujo estos estudios en las aulas de sus universidades), pronto aparecieron otras corrientes que dejaron al margen la religión e implantaron una bioética laica para que pudiera ser operativa en un mundo plural.

Autor: Dr. Ramón Couto Turnes. Médico naturista y psicólogo.                                                                 

En 1971, Rensse Laer Potter, en un libro titulado Bioethics: bridge to the future, definió la bioética como “la disciplina que conjuga el conocimiento de los valores humanos con el conocimiento biológico”. Y en 1972 en la Universidad de Georgetown, en Washington, D. C., se crea el Instituto Kennedy de Bioética, dando por primera vez oficialidad a este término desde una institución académica y cuya finalidad era potenciar el debate y el diálogo interdisciplinar entre medicina, filosofía, ética y valores trascendentales. Esto supuso un cambio muy importante en el concepto de la ética médica tradicional.

Se ha afianzado en la sociedad como una disciplina que busca estudiar el comportamiento humano en el área de las ciencias de la salud, tanto en el campo de investigación como y sobre todo en el clínico, y hoy ya abarca no sólo aquellos aspectos más tradicionales y conservadores de la ética médica, sino también la ambiental y los derechos de las generaciones futuras en todo su amplio contenido, como el cuidado y la preservación del planeta y su riqueza, la biodiversidad, el desarrollo sostenible, la multiculturalidad, etc.

Es cierto que todavía centramos la bioética en el campo de la medicina y parece que ahí seguirá por bastante tiempo, porque esa fue la causa de su nacimiento, y tal vez el factor determinante de dicho nacimiento haya sido la multitud de paradojas que han aparecido asociadas al avance de la medicina en todos sus aspectos.

Si bien el Código de Nuremberg en 1948 trató por primera vez el tema de la experimentación con seres humanos, fue, llegada la era de los trasplantes de órganos, cuando surgió un nuevo problema por la necesidad de definir lo que en adelante debemos entender por “muerte clínica”, evitando así situaciones que pudieran dejar dudas sobre el estado del donante.

En 1968 la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard cambia el concepto actual e introduce en la comunidad científica el criterio de “muerte cerebral”. Esto, que parecía haber solucionado el problema, abre paso a muchos otros planteamientos actualmente en debate, entre los que debemos destacar, por su actualidad, la eutanasia activa o el derecho a decidir sobre la propia vida. Y ante esto el colectivo médico observa con criterios diversos como la tradicional herencia hipocrática y su juramento, se enfrenta en algunos casos a los recién incorporados derechos del paciente, entre otros, el de disponer de toda la información sobre su salud o decidir sobre el tratamiento.

En 1975 Karen Ann Quinlan queda en estado vegetativo persistente y los padres exigen que no se la mantenga con vida de modo artificial y por tanto se le desconecte el respirador artificial y pueda así morir en paz. La Corte Suprema de Nueva Jersey autoriza esta petición con base en “el derecho a una muerte digna”. Y aquí se plantean dos problemas: ¿Es ético mantener artificialmente una vida en estado vegetativo?¿Qué hemos de entender por muerte digna?

A partir de esta sentencia y tal como el propio tribunal recomendaba, han ido surgiendo en todos los hospitales un “comité de bioética” capaz de enfrentarse a estos problemas y que debe ser tenido en cuenta a la hora de tomar decisiones importantes sobre la enfermedad o la vida de los pacientes.

Si bien al principio los grandes especialistas mundiales en bioética eran en su mayoría teólogos o religiosos (no en vano ha sido la Iglesia quien primero introdujo estos estudios en las aulas de sus universidades), pronto aparecieron otras corrientes que dejaron al margen la religión e implantaron una bioética laica para que pudiera ser operativa en un mundo plural. Esto, que en origen parecía positivo, dio lugar a que surgieran los intereses y la lucha para dominar los comités por parte de las diversas corrientes ideológicas, de forma que sobre un mismo caso el comité de un hospital tiene un criterio y en otro hospital completamente el opuesto.

Pienso que la bioética no debe tratar únicamente las cuestiones morales en el campo de la biomedicina, sino que ha de ir mucho más allá e incluir entre sus objetivos tanto las cuestiones ontológicas como las epistemológicas. Y en el primer caso cabe plantearse lo que podemos denominar como “estatus humano”, en donde se definirían y asentarían sus derechos desde la fecundación hasta su extinción natural y todas las etapas por las que puede pasar, como el estado vegetativo, las enfermedades terminales… Quizá fuera preciso que a nivel internacional, tal como se ha hecho con los derechos humanos, se definiera lo que se entiende por “muerte digna”. Y creo que nadie debe poner en duda que aquí, como en muchos otros temas, la Religión y sus distintas jurisdicciones eclesiásticas, que puede ser altamente enriquecedora.

Y en el segundo deben tratarse, entre otros, todos aquellos problemas que relacionan al hombre con el medioambiente, la ecología y la supervivencia del planeta.

La bioética desarrollada en el ámbito de una sociedad pluralista no ha de ser ajena a las grandes corrientes de pensamiento, tanto de carácter religioso como ideológico. Ha de ser una bioética civil, aglutinadora, que sea o pueda ser compartida por todos y desenvolverse en un terreno filosóficamente neutral, mas allá de un ordenamiento jurídico y al mismo tiempo que no sea prisionera de unas convicciones exclusivamente religiosas.

El debate sobre el tema no ha hecho más que empezar, porque en el fondo todavía no hemos podido ni sabido separar la bioética de nuestra herencia cultural, de forma que muchos conflictos solo lo son en nuestra mente, por nuestra forma de ver las cosas. Y aquellos valores que consideramos fundamentales, lo son igualmente por nuestra manera de concebir la existencia. El cristianismo del siglo XXI, con su visión profética y trascendental, tiene un papel muy importante de cara a transmitir a la sociedad valores que la dignifiquen y humanicen sobre todo en el ámbito de los mas desprotegidos. Ha de aportar una visión, que lejos de imponerse, ha de resultar atractiva o motivante en aras a crear criterios humanizantes que evolucionen hacia una sociedad rica en valores fundamentales y que puedan ser integradores de todas las corrientes de pensamiento.

Fuente: Tomado de equinoXio / febrero 2009

 

Consumo inteligente y comercio justo

octubre 1, 2008

Humanismo pragmático

La grave crisis financiera estadounidense, que golpea y preocupa a Europa, y que arrastró a las bolsas latinoamericanas, hace prudente reflexionar, repensar, revisar y valorar de nuevo conceptos económicos, propuestas y referencias tanto antiguas como recientes. Me inclino por soluciones que parten o pasan por la libertad y la responsabilidad moral, como son las finanzas éticas, los mercados sociales, el consumo inteligente y el comercio justo.

“Al fin y al cabo, toda sociedad humana se caracteriza por estar descontenta de si misma y por buscar una sociedad ideal más perfeccionada”, como otras veces he publicado, citando al veterano comunicador Francisco Izquierdo Navarro en su ya clásica obra “La Tercera Sociedad”.

No se debe anular por completo la facultad de los estados para establecer reglas de juego y fiscalizar su cumplimiento, ni dejar sólo en manos del mercado y de organizaciones o sectores que en él participan la posibilidad de hacer todo lo que deseen, a veces pudiendo perjudicar a las personas.

Pero los grandes avances científicos y tecnológicos del hombre deben estar adecuadamente conectados con el emprendimiento y la innovación, tanto individuales como colectivos. Las transformaciones en general, incluidas las económicas, no pueden ser impuestas arbitrariamente. Los cambios deben ser bien explicados, para que puedan ser bien comprendidos. Así la gente participará en ellos y realizará insospechados aportes que incorporan sus propias convicciones y valores, creando e impulsando soluciones sostenibles y formando parte de las mismas.

Vistos desde una perspectiva práctica, el bienestar y el desarrollo humano guardan directa relación con la prosperidad y el progreso, y a su vez ella y el con la economía. Carlota Pérez, destacada investigadora y consultora internacional venezolana, viene explicando desde hace buen tiempo que las revoluciones tecnológicas se producen con regularidad y predeciblemente ocurre que las economías reaccionan ante ellas. Hay que preguntarse ¿Cuál será la próxima revolución tecnológica? ¿Estamos preparándonos para derivar el máximo beneficio?

Reflexiones como estas son oportunas ante la amenaza de un colapso económico de orden mundial. La aconsejable fórmula para el deseado equilibrio y estabilidad, de “tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario”, se queda corta si no cuenta con la debida transparencia y sentido de responsabilidad o si no acertamos en acompañar la próxima revolución tecnológica.

Germán Febres Ch.