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Innovadores latinoamericanos especializados apuestan y trabajan positivamente por la Salud

junio 17, 2017

Foto referencial para artículo en Chequeando IdeasEn el World Trade Center de la Ciudad de México se llevó a cabo entre el 7 y el 9 de junio la novena edición de ExpoMED, el principal encuentro de negocios en materia de innovación en salud de América Latina; en este importante evento participaron más de 250 expositores provenientes de unos quince países, quienes presentaron más de treinta mil (30.000) iniciativas y marcas correspondientes al sector médico, ante más de nueve mil (9.000) visitantes de todo el continente, y muchos de otras latitudes más allá de América.

Al evento también concurrieron diversos centros de investigación, los cuales presentaron ideas y proyectos previamente evaluados y aprobados por un grupo de especialistas en diferentes especialidades médicas.

Acudieron igualmente emprendedores mexicanos dedicados al área de la salud, participación que fue canalizada a través del Foro Mexicano de Innovación en Tecnologías para la Salud (InnovaRedes).

Del mismo modo estuvieron presentes varias universidades que fueron seleccionadas para tomar parte en este evento, con el objetivo de apoyar el desarrollo de ideas novedosas, así como propiciar encuentros que permitieran a los jóvenes emprendedores mostrar sus proyectos ante empresarios del ramo.

Rosario Garzón Chávez, directora de ExpoMED, expresó que desde su primera edición este evento se ha venido convirtiendo en un importante punto de confluencia para los representantes del sector salud, ya que es en este tipo de encuentro donde se establecen contactos para la apertura de nuevos mercados a nivel mundial, así como acuerdos de cooperación y nuevas asociaciones entre las empresas que concurren a la cita.

Por su parte, Teresa de León Zamora, directora de Comercialización de Tecnología del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), afirma que aún hay mucho trabajo por hacer para fortalecer el emprendimiento en el sector salud, especialmente en lo que se refiere a establecer relaciones entre las innovaciones de las instituciones mexicanas y el sector productivo.

“Desde el Conacyt lo vemos como una tarea pendiente para generar y potenciar la innovación del sector médico de las empresas y las instituciones de educación superior”, explicó.

En este sentido, señaló que para el Conacyt es materia prioritaria el desarrollo de dispositivos médicos susceptibles de integrarse a la cadena de valor, tarea que se lleva a cabo a través del Fondo de Innovación Tecnológica, el fondo sectorial conjunto con el Instituto Nacional del Emprendedor (Inadem).

“Queremos ayudar a que el sector incorpore innovaciones, en este caso de dispositivos médicos. El Conacyt lleva años tratando de fortalecer las capacidades de innovación, a través de personal especializado, con la creación de nuevos centros de investigación y la colaboración con organizaciones como InnovaRedes”, indicó.

GFCh

 

Para innovar hay que vencer obstáculos

abril 22, 2017

Para innovar hay que vencer obstáculosInnovar es introducir una novedad, una idea nueva, una nueva manera de hacer las cosas o hacer cosas nuevas, diferentes a las que se venían haciendo; parece fácil, pero no siempre es así. En muchas oportunidades innovar significa enfrentarse a lo establecido, lo consolidado, “lo intocable”, significa saber poner un tema en el centro de atención y hacer a un lado lo que aparenta ser importante pero es realmente intrascendente. Y también significa saber cuándo es oportuno defender un punto y cuándo es preferible “dejar las cosas como están”. Tiene mucho que ver con el cambio y con los cambios, también con la resistencia.

En la mayoría de las empresas e instituciones comúnmente prevalece la práctica de hacer las cosas “como se han hecho siempre”, no importa si es la forma más adecuada, eficiente o no, incluso si es totalmente inconveniente, lo importante es seguir las normas establecidas, sean útiles o no, porque si funcionaron al principio “deben seguir funcionando ahora”; sin embargo, el tiempo pasa, las circunstancias cambian y para seguir el paso lo más conveniente quizás sea introducir ciertas modificaciones, el problema es que quien lo intente probablemente choque contra una pared.

Igualmente problemática es la cuestión de los tiempos; existe una máxima que dice que “todo lo que valga la pena hacer, vale la pena que se haga bien” y hacer las cosas bien implica hacerlas con calma, sin apresuramientos, tomando el tiempo necesario; en la mayor parte de las organizaciones, es una norma el hacer las cosas bien pero, paradójicamente, también se exige que se hagan ya, se requieren resultados inmediatos y, obviamente, una norma se opone a la otra.

Por otra parte, también debe tomarse en cuenta el aspecto relacionado con las personas que pueden llevar adelante los cambios; usualmente, una idea innovadora tiene mayor posibilidad de ser aceptada en la medida en que es planteada por alguien perteneciente a los más altos niveles de poder e influencia dentro de la organización, y aún así por lo general son sólo cambios superficiales, sin mucha trascendencia.

En tales circunstancias, emprender cambios puede convertirse en una tarea difícil, llena de obstáculos impuestos por la misma organización que se pretende renovar; por eso, para llevar adelante con éxito esta tarea hay que comenzar por cambiar la cultura misma de la organización.

Lo más importante es trabajar al mismo tiempo en dos líneas paralelas e interconectadas: la modificación de la estructura y el logro de resultados a corto plazo que servirán de estímulo para apoyar la modificación de la estructura; no obstante, los resultados muy fáciles de alcanzar o a muy corto plazo no son positivos, porque tienden a crear falsas expectativas.

Un ejercicio muy provechoso es la creación de “espacios de interacción y aprendizaje”, esto es, reuniones en las que todos los miembros de la organización tienen la oportunidad de expresar libremente sus necesidades y sus ideas sobre cómo resolver situaciones y problemas.

Como ya se dijo, no es una tarea sencilla, se necesita empeño, tiempo, paciencia, el ánimo de cuestionar los procedimientos habituales, examinar la validez de las ideas tradicionales y atreverse a abrir la mente a nuevas ideas.

LB

Con información de elfinancierocr.com

 

primer Observatorio para la Innovación Agraria de Latinoamérica

abril 10, 2017

Artículo en Chequeando IdeasMuchos hemos vivido la experiencia de tener una buena idea, una idea innovadora, cuya implementación podría ser la solución a alguna situación problemática, pero no tenemos los conocimientos o la experiencia para ponerla en práctica, y al buscar orientación en la Internet encontramos tal sobreabundancia de información, tan variada y tan divergente, que termina abrumándonos, no sacamos nada en limpio y acabamos como empezamos, lo que nos desanima y terminamos “dejando las cosas como están” y abandonando nuestra brillante idea.

En respuesta a situaciones como ésta, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), asentada en Chile, acaba de establecer el primer Observatorio para la Innovación Agraria de Latinoamérica (OPIA), al cual se puede acceder a través del enlace www.opia.cl; este nuevo organismo ha sido concebido especialmente para ofrecer información procesada de utilidad para investigadores, académicos, estudiantes, emprendedores, pequeños productores y empresas que hayan decidido dar comienzo a proyectos de innovación en el sector agrario.

Durante la presentación de OPIA, llevada a cabo el pasado sábado 1º de abril durante el evento ÑAM Innova, la directora ejecutiva de FIA, María José Etchegaray, manifestó: “El objetivo de OPIA es poder centralizar, canalizar y procesar la gran cantidad de información existente y que es de utilidad para las personas que buscan innovar a través de su emprendimiento. Además, estamos enfocados en que los mismos usuarios puedan crean una comunidad especial para compartir los conocimientos individuales, que permita lograr objetivos comunes, es decir, una plataforma de posibilidades, una herramienta útil a la hora de innovar”.

Explicó que la información a la que se puede acceder en OPIA está clasificada y organizada en diferentes áreas, atendiendo a las necesidades del público usuario; así es posible encontraren esta plataforma temas relacionados a conocimiento en I+D+i con tendencias referentes a innovación; bases de datos acerca de especialistas e instituciones relacionados con procesos y cadenas productivas; información sobre eventos y conferencias, tanto nacionales como internacionales; vigilancia y análisis prospectivo; foros de innovación y seminarios web; programación de concursos nacionales orientados al fomento de la innovación; información sobre proyectos impulsados por FIA y otros organismos como Corfo y Conicyt, entre otros; información de interés sobre becas; programas de formación y capacitación a nivel técnico y profesional, además de estudios de vigilancia que ofrecen información relacionada con las últimas tecnologías.

LQ

 

Límite máximo de la longevidad humana es de 125 años, según científicos

octubre 17, 2016

longevidad humanaEl acelerado progreso de las ciencias médicas en el pasado siglo y lo que ha transcurrido del actual, controlando unas enfermedades, eliminando otras, disminuyendo drásticamente la mortalidad infantil, mejorando las condiciones sanitarias y la calidad de vida, y ampliando las expectativas de longevidad pareció, a ojos de muchos, dar nuevas esperanzas de lograr una vida que quizás pudiera extenderse bastante más allá de los “primeros” cien o doscientos años; sin embargo, un nuevo estudio realizado por un grupo de científicos norteamericanos, dirigido por Jan Vijg, y publicado por la prestigiosa revista británica Nature, parece dar al traste con esas esperanzas al sugerir que el límite máximo de duración de la vida humana no podría sobrepasar los ciento veinticinco años.

“Nuestros resultados sugieren que la duración máxima de la vida humana es fija y está sometida a limitaciones naturales”, indicaron los expertos, tras medir la edad máxima alcanzada por individuos de unos cuarenta países en todos los continentes.

En un estudio previo, realizado en 2014 por un equipo de científicos franceses, se comprobó que en los últimos años la expectativa de vida estaría alcanzando un límite máximo entre los atletas de alto desempeño, así como en individuos denominados “supercentenarios”, es decir aquellas personas que llegan a vivir más de ciento diez años; entre estas personas el récord de longevidad hasta el momento recae en la francesa Jeanne Calment, quien murió en 1997 a los ciento veintidós años.

A través del estudio de los casos de individuos “supercentenarios” de Francia, Japón, Gran Bretaña y Estados Unidos, el grupo de estudio norteamericano determinó que la edad tope de defunción se había incrementado en forma acelerada entre 1970 y 1990, alcanzando un nivel máximo en 1995 y luego, entre 1995 y 2006, comenzó a descender ligeramente un promedio anual de 0,38 año.

Brandon Milholland, uno de los investigadores, señaló que tras el deceso de Jeanne Calment “los decanos de la humanidad han muerto alrededor de los ciento quince años y prevemos que eso no cambie en un futuro previsible”. No obstante, aclara que eso no significa que no exista la posibilidad de alguien llegue a vivir más tiempo, pero que la probabilidad de que un ser humano alcance la edad de ciento veinticinco años es ínfima, “menos de 1 en 10.000”, según sus cálculos.

Pese a esto, los científicos subrayan que, si bien sus resultados “sugieren” que la longevidad humana ha alcanzado su límite “natural”, hasta ahora este hecho no se ha demostrado en forma incuestionable.

Vijg enfatiza que “nuevos avances en la lucha contra las enfermedades infecciosas y crónicas podrían aumentar todavía más la esperanza de vida media de la población, pero no la duración máxima de la vida”; destaca que para prolongar la extensión de la vida más allá de los ciento veinticinco años serían necesarios “avances terapéuticos” que permitan “controlar las variantes genéticas que parecen determinar colectivamente la duración de la vida humana”.

Por su parte, el médico gerontólogo argentino, Juan Hitzig, explica que “las especies viven cinco veces más de lo que les lleva llegar a su máxima capacidad reproductiva. Una vez que se llegó a esa edad, que en los humanos es entre los veinticinco y treinta años, hay que empezar a cuidarse a uno mismo porque los mecanismos de autorregulación se reducen. Si bien la edad cronológica no se va a modificar, lo que sí puede ser modificado es la edad biológica”.

Milholland expresa que “en calidad de científico, nuestro deber es decir la verdad, aunque no sea del todo agradable”, y agrega que aquellas personas que no aceptan que la vida humana tiene un término y se empeñan en buscar la inmortalidad “seguirán poniendo sus esperanzas en tecnologías que no han sido aún descubiertas”.

LQ

 

Descubren que el “sexto sentido” tiene origen genético

octubre 9, 2016

Imagen referencial. Sexto sentido. Chequeando ideas.Desde la infancia hemos aprendido que existen cinco sentidos a través de los cuales percibimos el mundo que nos rodea: vista, oído, olfato, gusto y tacto; pero además, en muchas oportunidades hemos oído hablar de un misterioso “sexto sentido”, un sentido que aparentemente no se halla relacionado con alguna estructura orgánica, como sí lo están los otros cinco. Este enigmático sentido nos permitiría recibir impresiones indefinidas, difíciles de interpretar y de explicar, por lo que a menudo las relacionamos con la intuición, con lo extrasensorial, incluso con la clarividencia.

No obstante, un estudio llevado a cabo recientemente por expertos del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos apunta a que, más que algo ligado a lo esotérico, el denominado “sexto sentido” está más bien relacionado con la propiocepción, una capacidad perceptiva asociada a un gen vinculado con el sentido del tacto, y que nos permite obtener sensaciones de nuestro propio cuerpo, nos hace conscientes de nuestra postura, de la posición y movimiento de nuestras articulaciones y nos ayuda a controlar nuestro equilibrio.

En esta institución científica, cuya función es la investigación de trastornos neurológicos de origen desconocido en pacientes jóvenes, los especialistas descubrieron que dos de sus pacientes, de nueve y diecinueve años, mostraban síntomas físicos parecidos; esta semejanza los motivó a emprender una serie de análisis a fin de determinar si las pacientes presentaban alguna mutación genética en común; de esta manera encontraron que ambas jóvenes presentaban una rara mutación en el gen PIEZO2, el cual está relacionado con el sentido del tacto y la capacidad de coordinación.

“Nuestro estudio subraya la importancia crítica del PIEZO2 y los sentidos que éste controla en nuestra vida cotidiana. Los resultados establecen que PIEZO2 es un gen del tacto y la propiocepción en los humanos. Entender su rol en los sentidos puede darnos indicios sobre una variedad de desórdenes neurológicos”, expresó Carsten Bonnemann, uno de los jefes de la investigación.

Antes de esta experiencia, todas las investigaciones que se habían llevado a cabo para estudiar el sentido de la propiocepción habían sido realizadas en el laboratorio con ratones; ahora, los exámenes practicados en las pacientes afectadas proporcionaron información valiosa acerca de la importancia de este gen y de la forma en que la vida diaria del individuo se ve afectada al carecer de la percepción de su propio cuerpo.

Esta circunstancia se hizo más evidente al realizar pruebas en las cuales se comparaban las reacciones de las pacientes con las de participantes voluntarios; se comprobó, por ejemplo, que al vendárseles los ojos no podían alcanzar objetos que tenían delante de sí, y eran incapaces de determinar en qué dirección se movían sus extremidades.

Por otra parte, los escáneres cerebrales demostraron que, aunque tenían sensibilidad al dolor y a los cambios de temperatura, presentaban una marcada disminución de la sensibilidad a ciertas formas de contacto físico, llegando en uno de los casos a no presentar respuesta alguna al roce de la piel.

“Lo destacable de estos pacientes es cómo sus sistemas nerviosos compensan su falta de tacto y conocimiento del cuerpo. Esto indica que el sistema nervioso puede tener varios caminos alternativos que podemos aprovechar en el diseño de nuevas terapias”, precisó Bonnemann.

LQ

 

Enseñanza del pensamiento científico debería comenzar desde la educación preescolar

septiembre 24, 2016

formación científica temprana. Artículo en Chequeando IdesaPara comprender el pensamiento científico es necesario desarrollar un “sentido no común”, según afirma Alan Cromer, profesor de física en la Universidad de Northeastern, quien anima a las personas a “que vean las cosas como son, y no como ellos sienten o quieren que sean”. Esto significa entonces que el pensamiento científico es contradictorio con el sentido común, lo que a su vez indica que los niños son las personas más afines con él, y mientras más pequeños, mejor.

Tal fue la idea fundamental en la que se basó el XI Foro Latinoamericano de Educación, organizado por Fundación Santillana y la OEI en la Ciudad de Buenos Aires; según los expertos, en las preguntas de un niño de tres años puede encontrarse la semilla de quien puede llegar a ser un científico minucioso o un investigador sobresaliente, por lo que aseguran que el primer objetivo de la educación debe ser producir “mentes curiosas” desde la primera infancia.

En este sentido, el documento Educar mentes curiosas: la formación del pensamiento científico y tecnológico en la infancia, preparado por Melina Furman para el Foro, señala que para inculcar en los pequeños la curiosidad y el interés por el saber científico, la clave es fomentar la enseñanza de la ciencia a través de una “mirada curiosa, fresca, preguntona”, orientada hacia la resolución de problemas. Para esto la enseñanza de la ciencia no debería limitarse a la simple lectura de manuales y textos, lo cual es un magnífico ejercicio para el desarrollo de la comprensión lectora, pero nada más; por el contrario, las materias científicas deberían estar enfocadas en el hacer, a fin de que los niños puedan poner en práctica el pensamiento científico.

La autora, Melina Furman, quien es bióloga y doctora en Educación, asegura que el pensamiento científico se desarrolla en los niños desde edades muy tempranas. “Algunos rudimentos del pensamiento científico ya están presentes desde que somos muy pequeños. Se ha argumentado que somos científicos desde la cuna, apelando al entusiasmo y la curiosidad con los que los niños y los científicos profesionales abordan el mundo”, expone en el documento.

En el Foro también participaron importantes personalidades como Diego Golombek, Mauricio Duque Escobar, Federico Waisbaum, Christian Rizzi, María Dibarboure y Gabriel Gellon; quienes están de acuerdo en señalar que la educación científica debe iniciarse en los primeros años de estudio, desde la etapa preescolar. En este esquema pedagógico, por demás interesante, la funcion del maestro pasaría a ser la de “ordenar, sistematizar, ayudar la exploración, nutrir esa curiosidad con enseñanza de pensamiento riguroso”, indica Furman.

Con respecto a las estrategias didácticas, señala Furman que a fin de que los niños aprendan a pensar “como científicos” se debe poner el aprendizaje dentro del contexto en el cual los niños se desarrollan, de manera en que éstos puedan tomar parte en prácticas reales de investigación científica en las cuales puedan “hacer visible su pensamiento”, a través de actividades y en lugares donde puedan exponer sus ideas y discutirlas con sus compañeros.

Con información de agencias yclrin.com

LB

 

El mundo cambia cada vez más rápidamente, y la educación debe seguirle el paso

agosto 14, 2016

Antiguamente, la sociedad, la cultura, las creencias y hasta las supersticiones cambiaban muy poco con el paso de los años; de una generación a otra, y aún de un siglo a otro, apenas se producían pequeñas variaciones, de manera que los conocimientos, la educación, las “verdades establecidas” a menudo permanecían inmutables por tiempo indefinido. Sin embargo, lenta pero segura, la civilización fue avanzando, poco a poco, ganando tiempo y acelerando el paso cada vez más. La Revolución Industrial marcó un hito importante en este proceso y a partir de entonces el avance ha sido cada vez más vertiginoso, hasta el punto en que hoy en día es difícil seguirle el ritmo. Y sin embargo, hay que hacerlo; de no ser así, parte de la población se quedaría rezagada, lo que traería consecuencias como la pérdida de oportunidades, desnivel cultural y desventajas socioeconómicas.

Foto referencial para Chequeando IdeasEn la actualidad, los incesantes avances tecnológicos continuamente generan cambios en todos los aspectos de la sociedad, particular-mente en el mundo laboral y económico; como resultado, es constante la aparición de nuevas profesiones y posiciones laborales que eran inimaginables hasta no hace mucho tiempo, como ejemplo baste mencionar cargos como el de “coordinador de redes sociales” o “analista del conocimiento”; al mismo tiempo, profesiones tradicionales se renuevan y enriquecen constantemente con los nuevos avances y conocimientos, ejemplo de esto son todas las profesiones relacionadas con el campo de la salud y las ciencias médicas.

La educación se encarga de la formación de valores sociales para la vida en democracia, en comunidad y para el desarrollo personal, así como para el trabajo y el desarrollo profesional; es por esto que es la educación la que debe asumir el reto de mantener a la población al día, al ritmo del progreso de la ciencia, la tecnología y el cambiante mercado laboral. Esto solamente es posible mediante una continua observación y comprensión de cómo va evolucionando este mercado, a fin de encaminar la oferta educativa hacia las necesidades del sector socio productivo, sin olvidar, por supuesto, la orientación que debe ofrecerse a los estudiantes, a fin de que sean capaces de tomar las mejores decisiones para su futuro como profesionales.

En los actuales momentos, algunas de las profesiones más solicitadas en el mundo occidental son las relacionadas con la mecánica, electromecánica, informática, electrónica, electricidad y control de calidad, entre otras; no obstante se prevé que las opciones podrían variar en pocos años y los perfiles más solicitados sean los relacionados con las llamadas “habilidades blandas”, entre las que se cuentan el trabajo en equipo, la responsabilidad y compromiso, el manejo de herramientas digitales, el entendimiento de normas y reglamentos, la gestión de calidad, y una habilidad que quizás sea la más importante, por ser la que las engloba a todas: la capacidad de aprender a aprender, para seguir aprendiendo durante toda la vida.

GF

Fuente: Con información de Clarín y Agencias